lunes, 03 de abril de 2006
Nos trajeron de regalo un palomo blanco, “para que nos lo comiéramos”. ¿Quién, después de verlo y acariciarlo, se lo comía? Se lo dimos a los dos niños del jardinero para que lo criaran.
-¿Qué haréis con él?
María, la mayorcita, La violetilla como le decíamos, grisucha y graciosa, con sus ojos verdes, su pelo pardo con aceite, y sus dientes amarillos, saltó al momento:
-¡Cuidarlo, zeñorito!
Pero el padre mató al palomo aquella misma tarde y se lo comió la familia, digo, él y el niño, Faneguillas, que tenía todo su mimo. La madre y la niña se contentaron con olerlo, agradables a la fuerza.
Al día siguiente, cuando entré, estaban los niños sentados en el umbral jugando a los alfileritos.
-¿Y el palomo? –les pregunté ansioso.
El niño se puso de pie, y sacando la barriga, se dio una palmada en ella:
-¡Aquí, gualdado!
Y La violetilla María, sonriendo triste, copiaba a su hermano:
-¡Aquí guardado, zeñorito!
Publicado por Atreyu15 @ 20:18  | Micro-relatos
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Publicado por Invitado
jueves, 20 de septiembre de 2007 | 22:44
es demaciado triste si lo analizas desde la perspectiva de la psique de un infante y una leccion de vida para el que ya es viejo, al joven tal vez solo le cause gracia...........










juan jose hamilton chan (19años)
Publicado por jorgejimenez
domingo, 12 de abril de 2009 | 14:36
El cuento refleja la inmadurez de un adulto al no saber respetar la decisión familiar: NO COMERLO, GUARDARLO. Y la lealtad de una niña que si bien pudo padecer ambre, permanece solidaria con su madre ( o viceversa) de no participar en el banquete de la paloma; más sin embargo, la niña demuestra lealtad doblemente a su familia al solidariuzarse con su hermano y fingir haber sido partícipe del festín de la paloma. Nos refleja el cuento, un machismo ( que por hambra) se decide comerlo el padre, influyendo enormemente en la conducta del niño que con orgullo y satisfacción, muestra su barriga porque se la han comido. Ejemplo nefasto del padre dado bien pudo buscar frutas o verduras del campo, por ser su oficio, y crear un culto a la naturaleza misma con la crianza del palomo y fomentar ideales de respeto a la vida.

felicito al maestro Juan Ramón Jiménez, de quien su saber me ilustró desde mi infancia con su literatura, aprendí muchas cosas con el BORRIQUITO Y YO. jorge jimenez (54 años)