Hay ciudades en las que te pierdes y no te encuentra ni dios; hay ciudades que te pierden y ciudades perdidas, incluso hay ciudades para perderse.
Cordoba es una ciudad de pérdidas,judería tortuosa, sinuosa, retuerta, que en cuanto te despistas ya no ssbes a donde vas, o donde estás. Por eso a pesar del tiempo que he disfrutado recorriendo esa judería, en cada nueva visita encuentro una nueva capilla o iglesia, un trozo de muralla, un arco o una estatua. Universo contenido en mil callejas. Ojalá nunca se acaben las ciudades como Cordoba.