Viernes, 24 de marzo de 2006
Al rey Art?s, se?or de Avalon.

Saludos de Seudolus, hijo de Ramub "El Elfo", y escudero de sir Perceval. Escribi?ndoos la presente desde alg?n lugar del camino.

Doy esta carta al capit?n Abilio, con la esperanza que os sea entregada por su mano, o al menos os llegue lo que en ella cuento.
Como hombre de armas poco dado a las letras ser? directo para comunicaros las ultimas nuevas. Aquel que fue mi se?or y uno de vuestros m?s queridos caballeros ha sido abatido en el paso de La Fontietha, cerca del valle de las Thongas. Esto ocurri? en la ?ltima luna, que era la del mes de Xunetu. En una ma?ana que invitaba a la vida nos lleg? la muerte, de mano de una partida de mercenarios del clan de los Xaldos.
Extenuados de d?as cabalgando escapando de las gentes de las Tierras Altas, fuimos emboscados en el paso antes referido, en un ataque que cogi? a nuestro peque?o grupo por sorpresa, sobre el combate poco hay que contar, pues fue breve y desesperado, aunque conseguimos diezmar al enemigo y poner en fuga a los pocos supervivientes, para nosotros el golpe inflingido fue terriblemente duro, pues en la Fontietha, que sea maldito desde ahora y por siempre, perdi? la vida el caballero Percival junto con seis de sus mas bravos hombres. Solamente sobrevivimos el joven Abilio y yo, que heridos y oyendo sonar entre los montes el cuerno de guerra de los Xaldos, no pudimos hacer m?s que bajar al valle en busca de refugio, dejando a nuestros compa?eros tendidos para la eternidad en su ?ltimo campo de batalla. Seales la tierra leve.
Recuerdo, se?or Art?s, siendo a?n un joven escudero, en un tiempo en que mis cabellos ni tan siquiera so?aban las canas que ahora tengo. Doce caballeros y un rey en la plaza de armas de Camelot, escuderos guardando bestias y armas, el ruido del metal entrechocando suavizado por la niebla, barro y fr?o en la explanada mientras se impart?an las ?ltimas ordenes, y aquellos hombres formando un circulo alrededor de su se?or. Que en medio se giraba hacia ellos, como si el universo se hubiese trastocado y el sol diera vueltas sobre si mismo, alumbrando a unos planetas de acero que ajenos a las leyes de este universo, manten?an sus pies firmes y la mirada atenta hacia vos. Caballeros en el recuerdo cuyos nombres no mencionar?, huecos en un c?rculo y lugares en la memoria. Hombres a los que quiero creer no pudo el des?nimo, y solo la muerte les oblig? a abandonar la redonda mesa.
Melladas las armas, abollados los escudos y rotas las cotas de malla, cubiertos de cicatrices que nos acompa?ar?n hasta el ?ltimo aliento seguimos en el camino, cumpliendo vuestro encargo.
Disculpad el discurso errante y la caligraf?a temblorosa, pero mi cuerpo aun se recupera de las heridas, y mi alma de todo lo sucedido.
Esta ma?ana unos arrieros del valle nos dieron noticias esperanzadoras, a siete d?as a caballo, en las Tierras Llanas, el escudero Krisp?n busca el c?liz en compa??a de una peque?a partida de hombres.
Sellar? la carta que el mensajero os har? llegar, despu?s cabalgar? de nuevo, en la b?squeda, siempre en la b?squeda.


Al rey Art?s, se?or de Avalon

De Seudolus "El Medio Elfo"
Publicado por seudolus @ 17:59  | La Marmita de Seudolus
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