jueves, 23 de marzo de 2006
Terreno arcilloso


La geoterapia se vale de la arcilla y del barro para mejorar la salud en numerosas patologías. La arcilla, cuyo uso terapéutico se remonta a los albores de la humanidad, posee diversas propiedades, entre las cuales destaca su capacidad refrescante, antiiflamatoria y cicatrizante. Puede administrarse tanto por vía interna, oralmente, como por vía externa, mediante cataplasmas y compresas.
Todos los pueblos a lo largo de la historia han empleado las propiedades de la arcilla, la tierra y el barro (estas dos últimas, formas diferentes de esa misma compleja mezcla de sustancias químicas que es la arcilla), como remedio natural para numerosas dolencias.
Antiguos documentos manifiestan que los médicos egipcios utilizaban arcilla por vía interna contra las inflamaciones y las úlceras; para tratar los dolores y deformaciones reumáticas aplicaban los fangos calientes del Nilo, y los embalsadotes utilizaban la arcilla para la momificación de los muertos. Y desde entonces hasta nuestros días, pese a las diferencias de método o teóricas, el elemento fundamental de la geoterapia, la concepción terapéutica de la arcilla, no ha dejado de acompañar al hombre. Hoy las propiedades terapéuticas de la arcilla han quedado demostradas de manera fehaciente. No solo la emplean los naturópatas, sino que también la medicina alopática oficial la considera eficaz en ciertos tratamientos, especialmente en afecciones pulmonares, reumáticas y articulares.


Componentes principales de la arcilla
En geoterapia se emplean indistintamente la arcilla o el barro. Aunque tienen propiedades distintas, ambos resultan beneficiosos para el organismo. Se diferencian principalmente por su contenido en materia orgánica, lo que hace que resulte más seguro, desde el punto de vista bacteriológico, el empleo de la arcilla, ya que cuando está húmeda resulta una tierra grasa, sobre la que no crece ninguna planta. Para uso interno se recomienda la arcilla, mientras que el barro puede emplearse para uso externo.
La arcilla es una roca sedimentaria, finamente granulada, que procede de la erosión lenta de los granitos –principalmente de sílice y alúmina en forma de silicato de alúmina- bajo la acción de los cuatro elementos fundamentales: la tierra, el agua, el aire y el sol. La alúmina es un óxido de aluminio que junto con la sílice se combina con las bases alcalinotérreas de los feldespatos, la incesante erosión de la lluvia los arrastra y reúne en las depresiones del suelo, formando la arcilla. Los componentes principales de la arcilla son cinco:

Sílice. Muy valioso para fortificar los tejidos elásticos del organismo; sin él, uñas y pelos se vuelven quebradizos.
Silicato de alúmina. Es un gran regulador intestinal; su empleo es adecuado en las colitis.
Óxido de hierro. El hierro es el componente esencial de la hemoglobina de la sangre, que hace posible la fijación y liberación del oxígeno de la respiración. De ahí que su principal acción sea su efecto antianémico, aunque también favorece el tránsito intestinal.
Óxido de magnesio. Es tónico general, factor de crecimiento y regenerador celular, pues equilibra el sistema nervioso y vagosimpático, al mismo tiempo que es un estimulante de la secreción hepática y un antiséptico externo e interno. Posee propiedades curativas sobre las úlceras, da efectividad a la arcilla en la prevención de cáncer y actúa frente a la trombosis y la arteriosclerosis. También actúa regulando el metabolismo del calcio y aumenta la capacidad de defensa inmunológica del organismo.
Calcio. Es de gran importancia para la constitución y conservación de los huesos, incluidos los dientes y tendones, e incluso los núcleos celulares y el equilibrio sanguíneo humoral, así como para la transmisión del impulso nervioso y la actividad celular.

Propiedades terapéuticas de la arcilla

Imagen


La arcilla ha demostrado tener propiedades desinfectantes (en estado húmedo inhibe el desarrollo de gérmenes patógenos, favoreciendo así la regeneración celular), cicatrizantes (gracias a su contenido en silicato de aluminio, aplicad en forma externa puede curar sin dejar apenas señal), absorbentes (su porosidad le permite recoger calor y atraer sustancias toxicas o de desecho para que sean expulsadas) y depurativas (al estimular la función cutánea, no sólo depura la piel, sino que favorece la expulsión del ácido úrico acumulado en el organismo a través de ella), además de propiedades descongestionantes, desinflamatorias, energéticas, estimulantes, refrescantes y antibacteriológicas, entre otras muchas. Por todo ello, la arcilla está indicada en el tratamiento de un gran número de dolencias, tanto aplicada sobre la piel con cataplasmas, emplastos o compresas: lumbago, artritis, contracturas lumbares, descalcificación o nefritis; contusiones, golpes y heridas; jaquecas, migrañas, otitis y sinusitis; tratamiento de eczemas, gracias a su poder antibacteriano; como ingerida por vía oral, diluida en agua fría y bebida antes de las comidas (uso contraindicado en casos de hernia o estrangulamiento intestinal): enfermedades infecciosas o parasitarias, como disentería y amebiasis; irritaciones, úlceras y tumores del aparato digestivo; reactivación del normal funcionamiento del organismo en casos de estreñimiento; depuración de la sangre en casos de toxemia, como furúnculos y procesos gotosos.

Curas de arena
La arena, en especial las de mar, contiene ciertas sustancias radiactivas, especialmente uranio, lo cual explica que los baños de arena tengan un efecto directo sobre todo tipo de dolencias del sistema óseo, como el raquitismo, el reumatismo, la artritis, el lumbago o la descalcificación.
El tratamiento con arena también alivia las afecciones crónicas, y es beneficioso para aquellas personas que padecen asma, neumonía gota, y parálisis progresiva.

Los seis colores de la arcilla

Blanca. Es más neutra y suave. Es la que se utiliza por vía interna, para aplicar sobre la piel de los bebes, para la desinfección y cicatrización de problemas bucales, como dentífrico y en leches de belleza.
Rosa. Es la mezcla de blanca y roja. Muy suave, está indicada para las pieles delicadas e hipersensibles.
Gris. Su color es debido a que el carbón está sin alterar. De uso externo.
Verde. Muy rica en oligoelementos, regenera la piel lesionada, muy útil como champú para el cabello graso.
Roja. Debe su color al óxido ferroso. Es una arcilla grasa que se emplea (uso externo) para todos los problemas de la piel. Se aplica en forma de baños principalmente.
Amarilla. De estructura parecida a la verde, aunque muy pobre en aluminio, Está recomendada para las irritaciones externas y como analgésico.
Publicado por Atreyu15 @ 18:12  | La mirada del Lobo
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por seudolus
jueves, 23 de marzo de 2006 | 22:01
La geoterapia mano de santo, si currando en el monte nos hacíamos una herida lo primero era lamerla para que dejara de sangrar, a continuación ponerle barro negro, y después a currar. Solo una pega, tengo llegao a casa de fango "hasta los cojones", y si antes los tenia pequeños y pegaos al culo últimamente me cuelgan, no se si será la arcilla o los años.