martes, 14 de marzo de 2006
Hay días que amanecen de sol en un mes de Marzo que marcea, y te despiertas con la luz que entra por la ventana sin persianas, levantándote a primera hora, ágil y alegre, joven para tu edad, y te mueves liviano por la casa, desayunando en pie mientras haces las domesticas tareas que aplazaste la noche anterior. Después sales al mundo, y antes de cerrar la puerta un presentimiento de algo te hace mirar hacia el norte, hacia el lugar donde hoy la mar llega mansamente, trayendo un banco de niebla sobre las aguas grises, anuncio de un día húmedo en el que sabes te van a doler los lumbares, y te vas a sentir pesado de cuerpo y alma. El barómetro marca un ochenta por ciento de humedad, y mientras tus riñones se encogen en una punzada de dolor, y mean hasta lo que no bebiste, piensas que no todo tiene porque ser malo, y si Marzo marcea, con un poco de suerte Mayo mayeará. Y en la tarde te sientas tieso en la silla y pasas de encender una calefacción que solo te va a dar calor, al tiempo que le das a tu cuerpo cigarrillos y corajillos muy calientes, esperando que Mayo venga como los dioses mandan, florido y hermoso.
Publicado por seudolus @ 18:56  | La Marmita de Seudolus
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