sábado, 11 de marzo de 2006


¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Mas no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante por las aguas.
¡Circe, noble diosa de los hermosos cabellos! Mi destino es cruel. Como iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para mí.
Publicado por Atreyu15 @ 16:50  | Micro-relatos
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Publicado por seudolus
domingo, 12 de marzo de 2006 | 15:53
¡Pero bueno cuquín, eso ye lo de siempre! ¡Tamos preparaos!
Publicado por seudolus
domingo, 12 de marzo de 2006 | 21:26
Está bien que a Odiseo le vayan las sirenas, aunque tenga (tangas) oídos oyentes y sordos para ellas, que ahí no entro, vale que le guste plantar el culo en el mástil, sin tapones de cera, está bien que no reme, pues para eso está la jodida marinería, está bien que no beba pintas de aguardiente casero, de ese destilado que con todo el cariño nos tienen preparado las mujeres que nos aguardan después de una larga y dura travesía, vale casi todo...menos que siga con el culo atado al puto palo de mesana, y los oídos sincera de cera, con la excusa de un fin de de semana esperando... los cantos de las sirenas. Si Odiseo no marca el rumbo será hora de colgarle del mayor mientras espera los sonidos del coro. Con los debidos respetos...o colgarle de otro sitio, según manden las ordenanzas.
Publicado por Invitado
martes, 05 de agosto de 2008 | 11:18
Muy "ingenioso", Seudolus; probablemente no has entendido nada.