Viernes, 10 de marzo de 2006
Estoy en Valencia, es nueve de marzo y faltan diez d?as para San Jos? (Fallas); esto significa un jaleo total en la ciudad. Me ha costado un g?evo conseguir una habitaci?n para esta noche y al llegar me encuentro todo el centro cerrado al tr?fico (yo tengo que ir la centro); es la hora de la ?masclet?, me dicen los guindillas.

Me resigno y con calma poco habitual en mi huyo del centro del petardeo, me busco un lugar tranquilo para comer y despu?s a dar un pase?to y a tomar un caf?.

Por la calle pululan toda clase de personajes, a saber: Las rumanas que aprovecha en jaleo para robar del interior de los bolsos, los m?sicos ambulantes, los mimos, que son los mismos que miman en otras ciudades; hay algunos que los he visto dos veces en la misma semana en dos ciudades distintas. Vendedores de todo y de nada, churreros careros callejeros con anuncio de churros a cinco euros la docena; tal parece que la harina se extraiga del petr?leo.

For?neos y aut?ctonos se pasean por la ciudad, llenando aun mas lo que habitualmente ya est? lleno, hablando lenguas variopintas que en mis o?dos suenan a s?nscrito.

No me gustan las aglomeraciones y por extensi?n no me gustan las fiestas multitudinarias; pero tienen un punto positivo, que es el de observar a la gente sin provocar suspicacia.

Observo el vestir de los que deambulan por las calles del centro, son ropajes propios del grupo al que cada uno pertenece, as? los ejecutivillos visten de traje y zapatos supermegalustrados; y esperan la masclet? junto a los punkies con sus atuendos de pinchos y crestas, siempre de negro. Las personas mayores formales y cl?sicamente vestidas, junto a otros mayores vestidos de mandil?n gris t?pico valenciano (no se como se llama), bueno el caso es que yo se a que grupo pertenezco, as? que me miro y comprobando que coincido conmigo mismo, continuo mas tranquilo mi paseo.

Me fijo en el beso que se dan dos j?venes y al pasar oigo el entrechocar de sus piercing labiales, preludio del entrechocar de sus gafas al besarse de viejos. La forma econ?mica de hablar de algunos, empleando la menor cantidad de vocablos posible, como si se gastaran y hubiera que ahorrarlos, repitiendo constantemente ?tio, colega, tronco? y sus equivalentes femeninos, como no pod?a ser de otra manera en la cultura de la paridad.

Veo la separaci?n de clases que oficialmente no existen, se nota en la elecci?n de los locales donde se toma algo, en los transportes que se usan, en la ropa que se lleva, en la ostentaci?n que se hace o en la que no se hace, constatando que lo que no existe es una homogenizaci?n de clases.

Los extranjeros tirados en el c?sped, con cara de beatifica felicidad producida por el tibio calor del sol y la lata de cerveza que tienen al lado y las varias que tienen dentro. En fin, camino calmadamente, observ?ndolo todo y a todos, hasta que decido que ha llegado la hora del cafetito y la lectura.

Mi lugar preferido en Valencia para leer y escribir, a falta de otro mas id?neo, es la chocolater?a ?Valor?, en la plaza de La Reina, es moderna aunque decorada de forma cl?sica, con las t?picas sillas de viejo caf? y los veladores de m?rmol.

Es un habitual lugar de reuni?n de viejecitas merenderas, que se pasan la tarde hablando de enfermedades o de otras viejecitas, o mezcla de ambos temas, mientras se toman un chocolatito con churros que parece eterno.

Este lugar es ideal para leer y escribir ya que las viejecitas no soportan la m?sica alta ni estridente, como es sabido. All? suelo estar entre dos y tres horas con un par de descafeinados con leche y sacarina tambi?n eternos. Antes tomaba chocolatito con churros, pero mi l?nea de flotaci?n lo acusaba demasiado.
Siempre voy despu?s del largo paseo que os dije, que me da la posibilidad de ver lo que hay de nuevo, que en este caso son las Fallas (nombre curioso puesto que nunca fallan) , est?n preparando las plazas donde las colocan, y todo son gr?as y camiones con inmensos trozos de cart?n piedra de colores que se entreven bajo el envoltorio necesario para preservar el enigma hasta el d?a de la ?plant?.

Antes no me gustaba nada Valencia, porque en el centro siempre huele a alcantarilla y porque la humedad constante me hace sudar a chorros en cualquier ?poca del a?o. Ahora poco a poco me va entrando, aunque reconozco que no es el lugar que elegir?a para vivir.

Conclusi?n:

Ninguna. He disfrutado del paseo, de la lectura y de esta escritura y luego a dormir, a la ma?ana siguiente en un tris tras estoy de nuevo en casa escribiendo este ladrillo en mi ordenador para vosotros. Ah? queda.
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