Mi?rcoles, 08 de marzo de 2006
Para Seudolus por su paciencia en leer y comentar todos mis relatos.


El camino era de tierra y grava, estrecho, y con muchos recovecos en los que la hierba crec?a sin distinci?n manifestando con su presencia el abandono del lugar. Envuelto por un silencio que tan s?lo el olvido es capaz de hacer aflorar atravesaba un bosque longevo de ins?litos ?rboles: colosos de gruesos troncos que se retorc?an en arabescas figuras y que parec?an querer mostrar en cada una de esas formas todo el dolor que en su interior albergaban; las cortezas suaves incitaban a ser acariciadas y sus miles de ramas entrelazadas establec?an una ?nica cercha engalanada por un singular oc?ano de hojas blancas que abovedaban la arboleda.
El crujir de unas pisadas son? como un grito en el bosque, el eco lastimero que se extendi? por doquier detuvo los pasos de Jon?s. No tard? en sentir una brisa serpenteando a su alrededor, una mano incorp?rea que de manera desmesurada comenz? a zarandear su cuerpo y tras impensado gesto ascendi? huracanada hasta la lejana techumbre de hojas. Se estrell? sin reparo contra la barrera y tras el violento embate comenzaron a desprenderse, casi infinitas, n?veas hojas sobre Jon?s. Su raz?n se negaba a certificar la escena: no eran hojas s?siles ni pecioladas; ni siquiera dentadas, aserradas o lobuladas; nada ten?an de acorazonadas o sagitadas, ni tan siquiera nervios de palminervia las calificaba; eran hojas rectangulares en papel de celulosa, v?rgenes DINA4 que ca?an mansamente a su lado. A?n ensimismado, extendi? los brazos y atrap? una entre sus manos.

Vagaba ausente, desconocedor del tiempo que llevaba all?; sin horizonte que indicara un camino; sin principio, sin final; no se atisbaban astros ni cielo por los que guiarse; descansaba en cualquier lugar pues todos eran iguales. Estaba aislado en el interior de una hoja de papel que entre sus dedos atesor? con un acto involuntario.
En los primeros momentos camin? con paso firme seguro de llegar en breve a uno de los bordes del folio, pero pronto desisti?, ten?a la sensaci?n de caminar en c?rculos. Lleg?, incluso, a rasgar el papel con sus manos, pero el mismo fondo blanco asomaba una y otra vez reprochando su desacato. Cansado, se tendi? y cerr? los ojos. So?? con lugares tan remotos que hab?a jornadas en las que el sol se olvidaba de salir; escuch? p?jaros que trinaban nanas; vio flores luminosas que a la puesta del d?a desplegaban sus p?talos para alumbrar en la oscuridad; naveg? por aut?nticos mares de viento e incluso pudo avistar un drag?n blanco comer d?cilmente de la mano de un ni?o.
Abri? los ojos con el hast?o que da el haberlo perdido todo mas con un movimiento din?mico se incorpor?; dos pesta?eos dieron tiempo a que se levantara. Ante ?l todo era cambios: un sin fin de palabras alineadas, frases encadenadas, puntos, comas y un inacabable etc. de s?mbolos ortogr?ficos posaban como un paisaje que acotaba y otorgaba perspectiva a todo aquel mundo blanco que estaba presto a devorarlo. Sigui? con denuedo la lectura de lo all? escrito y al igual que un buen sabueso no se detuvo hasta alcanzar la ?ltima letra plasmada, de la cual a?n se desprend?an peque?as gotas de tinta. No dud? en tumbarse junto al min?sculo charco negro que a sus pies se formaba, arri? sus p?rpados y se durmi?. Imagin? lugares remotos en los que dragones blancos surcaban mares de viento; escuch? un coro de ni?os que cantaban nanas a los p?jaros para que cerraran sus alas?y so?? con un punto final.

Los pasos de Jon?s eran seguros, caminaba despreocupado, las manos en los bolsillos y un libro bajo uno de los brazos. El camino de tierra y grava se iba quedando peque?o a su espalda.
Publicado por Atreyu15 @ 19:43  | Relatos del blog
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Comentarios
Publicado por seudolus
Mi?rcoles, 08 de marzo de 2006 | 20:24
Leo el relato en un tir?n ameno, con la sonrisa en los labios, pues tengo la impresi?n de que hablas de lo que nos pasa a veces a nosotros (no a los t?os, me refiero a los que a veces escribimos), ese quedarte atascado a mitad de un camino, con un rotulador azul en la mano y cientos de folios en blanco que te llueven con la letan?a del "escr?beme, ora pro nobis". Me gusta, grato de leer, y adem?s me identifiqu? con el personaje.
Paciencia tengo la justa, pero tus relatos merecen ser le?dos...y comentados.
Gracias por la dedicatoria capit?n.
Publicado por Manchurri
Mi?rcoles, 08 de marzo de 2006 | 20:28
Si capit?n, es un buen relato, ?eres tu mismo el autor del sue?o?. Cada vez que leo un libro no pasa, pero en ocasiones, con algunos libros, tengo un sue?o de papel.
Publicado por Atreyu15
Jueves, 09 de marzo de 2006 | 19:36
Gracias contertulios, con vuestros comentarios cubro mi dosis diaria de estima jajajaja.
En efecto Seudolus has clavado lo que pretend?a dar a entender, aunque tambi?n guarda cierta similitud con el parecer de Manchurri; el relato est? escrito por m? pero no so?ado, puedo pasarme muchos meses sin recordar alguno de mis sue?os y cuando por fin queda en mi memoria algo de lo so?ado suele estar relacionado con la muerte, en fin? :-)

Menos guasa con el ?capit?n? o terminar? por ennegrecer vuestro trasero con el bet?n de mis botas tas tas tas. :3]
Publicado por seudolus
Jueves, 09 de marzo de 2006 | 23:48
Si vuestra memoria fuese buena recordaria?s que tengo el culo mas negro que el de un senegel?s.Y no voy a explicar como cogi? este color.