Domingo, 05 de marzo de 2006
Este relato fue escrito a petici?n de maese Cris d?Olot, poeta, escritor, trovador de tecla afilada y gran ingenio, un amigo en el plasma, los veteranos le conocen. Colgu? el relato en otro blog a petici?n suya, pues hay que saber cumplir con gentes como el.
Consultado el administrador desastre, y obtenido su permiso, os reahorco el muerto. Est? fresco y no huele muy mal.



"VIAJE AL PASADO DE UN HOMBRE QUE UNA NOCHE SE SO?? NI?O"


Emprendo hoy un viaje sin mi vieja mochila, pero con el alma cargada hasta el culo de vivencias varias, llev?ndome a mi mismo como gu?a, en una vuelta a un tiempo que se pierde en la lejana distancia de varias vidas vividas en una sola, rumbo a lo que fue la ciudad de Gij?n en el a?o de 1960, hacia uno de los lugares emblem?ticos por aquel entonces, el llamado paseo de Bego?a, nada que ver con lo que es ahora.
Una lengua de asfalto bordeada de ?rboles y bancos de madera, demediada a lo largo con farolas de fundici?n y mas bancos, a un lado flanqueada por un espacio de tierra y jardines con la advertencia de "no pisar la hierba" flanqueados de pensamientos y rosales, en medio una fuente de la que beb?amos todos, hombres y mujeres, tiernos infantes y palomas, gorriones y perros que alcanzaban a ello. En una esquina frontera, al comienzo del paseo, el quiosco de ladrillo pintado de rojo y blanco, un lugar que tiempo despu?s seria puerto del que zarp? hacia otros momentos, y un poco m?s all? el templete de la banda municipal que los domingos me divert?an entre pasodobles y palomas. El otro lado estaba guardado por la comisar?a de la polic?a nacional, hombres a los que recuerdo con cara de mala leche y abrigos grises que les llegaban por debajo de las rodillas, adosada a ellos estaba una iglesia, del mismo color pardo que la comisar?a, emanando ambas un temor antiguo anterior a mi y que no comprend?a, un temor roto por el humo del aceite quemado y el olor a churros que sal?a de un peque?o local en el que su rey y se?or vest?a un mandil?n azul con acento extreme?o. En la misma calle la sede del Centro Asturiano de la Habana, creo que as? se llamaba, con sus ventanales velados por unas cortinas entre las que nuestra curiosidad infantil nos hacia mirar, y descubrir dentro a unos hombres mayores y serios que jugaban callados al billar de tres bandas, lugar en el que nunca entramos, pues en ?l solo hac?amos esa peque?a incursi?n visual antes de entrar en el caf? Aurora, proletario, adosado y haciendo esquina, justo enfrente de la lapida llamada del alem?n, monolito de piedra a un ca?do de la aviaci?n que siempre me hizo que imaginar historias parecidas a las que despu?s so?? leyendo a Verne, Scoot, Salgari y otros. A?os despu?s me entere que durante la guerra estuvo all? un puesto de ametralladoras desde el que hab?an derribado a infortunado piloto, aunque tal vez no fuese tan desafortunado, pues pod?a haber tenido un fin igual sin la pasajera gloria de ese peque?o monolito, detr?s del cual se encontraban las hermosas p?rgolas del estanque de los patos, recubiertas de azulejos de Talavera, y que ya entonces, sin saber yo nada de arte , ni tan siquiera conocer la existencia de esa poblaci?n, me hac?an sentir en un lugar de armon?a en el que mi alma aun sin desvirgar se encontraba en la paz de los justos, los sabios o los tontos. Siguiendo el camino y casi enfrente del Aurora se encontraba el caf? Dindurra, caf? que era el del teatro Jovellanos, teatro y cine al que a?os despu?s acud? de mano de mi abuela para so?ar mundos colgado de lianas en compa??a de una mona, a bordo de un barco pirata, cabalgando al lado de una diligencia atacada por malos muy malos y mil aventuras que un d?a me llevaron a ponerme la mochila del hombro y partir hacia esos mundos que de ni?o hab?a so?ado. Terminaba el paseo en la cuesta de correos, por la que a?os despu?s, a horas intempestivas, me deslic? a bordo de uno de los primeros monopatines que llagaron a mi mano, rumbo hacia una fuente publica que me servia de brusco tope, y sobre la que termin? en m?s de una ocasi?n entre dolor de huesos y risas de amigos adolescentes.
De esta manera me encontraba, ni?o admirado de todo aquello que ve?a y asimilaba sin comprender cuando me lleg? la iluminaci?n, es decir, justo antes de caerme a la marmita, fue entonces cuando not? entre aquellos pa?ales de tela llamados "picos" que me acababa de cagar, y ese acto fisiol?gico tan habitual en las personas, y del que nunca me hab?a percatado me hizo ser consciente de que yo era, y por lo tanto exist?a.

-?Hay que joderse, pens?, acabo de cagarla!

Y color?n colorado la historia no se ha acabado, pues aunque el paseo y yo hayamos cambiado f?sicamente, y la mayor?a de las cosas mentadas en el recuerdo ya no existan, el lugar sigue siendo para los paseantes tranquilos y las palomas voraces, y yo sigo so?ando lianas y diligencias, haciendo mi petate de vez en cuando para ir con ellas, envejeciendo al lado de piratas que hace tiempo dejaron de ser nobles.
Hace muchos a?os que no mancho los "picos", pero todav?a hay veces que me caigo a la marmita, cag?ndola de vez en cuando.
Publicado por seudolus @ 12:39  | La Marmita de Seudolus
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Publicado por Manchurri
Domingo, 05 de marzo de 2006 | 14:04
Recuerdo ese paseo de bego?a y casi todas las cosas que describes, si bien cada uno ve las cosas a su manera, y yo no recuerdo lo del monolito del alem?n, aunque si recuerdo especialmente el kiosko y los juegos de los columpios, donde la pandilla de mi calle jugaba a ver cuanto volaba Alberto, (que era el mas peque?o de la calle), cuando despues de montarlo en el columpio y ponerlo a velocidad absurda, lo parabamos entre todos en seco. Hoy ser?amos denunciados por violentos, pero entonces hasta Alberto lo pasaba bien.
Ser?a curioso comparar nuestros recuerdos de aquel Gij?n que fue.
Publicado por seudolus
Domingo, 05 de marzo de 2006 | 16:33
Pues adelante con los recuerdos, yo puse uno m?o, si os anim?is poner los vuestros. Puede ser interesante.
Alberto ?es ese que ahora se dedica a practicar deportes de riesgo? ?o tal vez el que se chaf? la cabeza de un columpiazo siendo ni?o?
Publicado por ele
Lunes, 27 de noviembre de 2006 | 0:08
estaba buscando informaci?n para un trabajo sobre los jardines d bego?a, un proyecto para cambiarlo a mi manera, y tu texto me ha servido mucho, en serio. gracias por tus recuerdos, yo solo recuerdo vagamente lo anterior al 94.
gracias.de verdad.