sábado, 25 de febrero de 2006
El enemigo estaba allí, fuertemente atrincherado y protegido por numerosas baterías, que cubrían con su fuego todo el valle. Era preciso atravesarlo con cargas furiosas de caballería. El Alto Estado Mayor calculó que serían precisas cinco oleadas, cada una de ellas con cinco mil hombres. Teniendo en cuenta que el enemigo causaría un sesenta o un setenta por ciento de bajas, era lógico suponer que la quinta oleada llegaría a su destino. Dadas las órdenes pertinentes se iniciaron las cargas. La batalla no se desarrolló según el cálculo previsto y lo cierto es que para la supuesta última y definitiva oleada sólo quedaban dos soldados. Preguntaron éstos si la carga tenían que hacerla al galope forzosamente, como las anteriores. Vistas las circunstancias, se les dio plena libertad para hacer lo que quisieran. Y los dos soldados, pie a tierra, cansadamente, arrastrando de la brida a sus respectivos caballos, se lanzaron contra el enemigo, hablando tranquilamente de sus cosas…
Publicado por Atreyu15 @ 17:08  | Micro-relatos
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Publicado por seudolus
domingo, 26 de febrero de 2006 | 13:39
¿Consigieron tomar la posición enemiga?
Publicado por Atreyu15
lunes, 27 de febrero de 2006 | 19:30
Que digo yo, que aunque estaban por la labor, pues va a ser que no RollEyes