Miércoles, 22 de febrero de 2006
QUE BIEN

Me levanto a las cinco de la mañana, cuando logro abrir los ojos, aunque mi cabeza no funciona a la misma velocidad que mi cuerpo, me lavo, desayuno un poquito, y ya vestido cojo mi mochila y me voy caminando hasta la parada del autobús. Hace un frío del carajo, espero en la parada junto a tres parroquianos mas, a los cinco minutos llega el cacharro que nos tiene que trasladar a la capital.

Vivo en un pueblo del cinturón exterior de la ciudad. En el autobús a esas horas va una delegación de la ONU; cuatro asientos mas atrás llevo a un joven con un reproductor Mp3 de ultima generación que todas las mañanas pelea bravamente desde la inferioridad de sus cascos, con su música, contra la música que nos pone el conductor. El autobús está sucio, huele mal, la calefacción está a tope, lo que hace de respirar una gimnasia obligatoria y dolorosa; el viaje es corto, mas o menos treinta y cinco minutos.

Una vez en la ciudad cojo el metro, tengo suerte, solo es una parada, aún así el metro es la elevación al cubo del suplicio del autobús. Al salir la escalera mecánica no funciona, subo setenta y dos escalones y llego a la calle; camino hasta mi trabajo cruzándome con gente que no conozco, que va a sus quehaceres con la cabeza agachada, rumiando pensamientos o escuchando música o noticias.

Antes de entrar tomo un café en el bar. de fumadores que hay en la esquina, así que fumo mi primera dosis del día, con la diferencia de que a los fumadores les cuesta una pasta cada cigarrillo. Para mi, como no fumo es gratis.

Por fin llego al trabajo. Bueno, esto contado así puede parecer penoso, pero, a pesar de todo estoy contento, vivo en la España del bienestar.
Comentarios
Publicado por seudolus
Jueves, 23 de febrero de 2006 | 12:40
Tu articulo me trae el recuerdo de otra vida, de cuando era un urbanita viviendo en una ciudad gris, caminando entre miles de desconocidos, soñando con espacios verdes y abiertos camino del trabajo. Creo que no lo llevaría nada bien si tuviese que volver a vivir en una de esas urbes caóticas, sucias y tristes. Lo de la no coordinación mañanera es algo que tenemos en común ¿serán los años?
¿España?, yo pensaba que esto era otra cosa, algo así como una especie de casa putas, mezcla de naciones inexistentes, reinos de taifas, feudos raquíticos, y alguna rareza mas con denominación de origen.
Publicado por Atreyu15
Jueves, 23 de febrero de 2006 | 17:20
El trabajo, sea uno u otro, es una condena, un grillete ceñido a nuestra pierna del que cuelga una penosa bola de acero; aunque lo más triste es necesitarlo para poder sentirte algo libre. En fin… RollEyes