¡Si Dios tan sólo me hiciera una simple señal, como hacer un ingreso a mi nombre en un banco!
Lo que más odio es que me pidan perdón antes de pisarme.
Prefiero que me incineren a que me sepulten y ambas cosas a un fin de semana con mi mujer.
La muerte de Freud, según Ernest Jones, fue el incidente que causó la ruptura definitiva entre Hemholtz y Freud, prueba de ello es que en muy contadas ocasiones volvieron a dirigirse la palabra.
El cerebro es mi segundo órgano en importancia.
No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.
Antes, por cinco marcos, el mismo Freud te trataba. Por diez, te trataba y te planchaba los pantalones. Por quince marcos, Freud permitía que tú le trataras a él y eso incluía una invitación a comer.