Ingredientes, o ingremuelas, que eso va en gustos:
-Cebolla picada
-Ajo picado
-Puerro picado (no iba a ser menos)
-Pollo de casa (en trozos)
-Fideos
-Arroz
-Aceite
-Agua
-Sal (si puedes)
Ponemos a freír la cebolla, y en cuantas que tenga un ligero tono de oro añadimos el ajo, dos instantes antes de que la hacedora de llantos caramelice añadimos el puerro, lo dejamos al fuego hasta que este ultimo esté a punto de crocantar, que quiere decir que esté crujiente y comestible, no es que nos vaya a entretener con unas chirigotas sobre civilizaciones aliadas, lo apartamos del fuego y en una sartén con aceite pelín caliente freímos el pollo, así como un vuelta y vuelta nada mas, pues nos interesa darle el sabor de la fritura al tiempo que sus fluidos internos salen al exterior. Lo ponemos en la olla junto con los ingredientes anteriores y dejamos que vaya cociendo a fuego lento, unos veinticinco minutos. Retiramos del fuego y sacamos la carne para desmenuzarla y añadirla de nuevo (la piel y los huesos no, solo la carne), le echamos al pote unos fideos de los finos y dejamos cocer cinco minutos más. Después hacemos un arroz blanco, sencillo, solo arroz agua y sal.
En un tazón grande ponemos una cuarta parte de arroz y dos cuartas partes de sopa, la última parte la dejamos sin llenar para que no se nos desborde la comida.
Buen provecho.