jueves, 09 de febrero de 2006
Narciso


Cuando murió Narciso, el remanso de su placer se trocó de una copa de aguas dulces en una copa de lágrimas saladas, y llegaron llorando a través de los bosques las ninfas de las montañas, las oréades, para consolar al remanso con su canto.
Y cuando vieron que el remanso se había trocado de una copa de aguas dulces en una copa de lágrimas saladas, soltaron las verdes trenzas de sus cabellos y gritando al remanso le dijeron:
-No nos sorprende que hagas un duelo tal por Narciso, tan hermoso como era.
-¿Era hermoso Narciso? –dijo el remanso.
-¿Quién había se saberlo mejor que tú? –respondieron las ninfas-. A nosotras siempre nos desdeñaba, pero a ti te cortejaba, y solía recostarse en tus orillas e inclinarse a mirarte, y en el espejo de tus aguas reflejaba gustoso su belleza.
Y el remanso respondió:
-Pero yo amaba a narciso porque, cuando recostado en mis orillas se inclinaba a mirarme, en el espejo de sus ojos veía mí propia belleza reflejada.
Publicado por Atreyu15 @ 19:35  | Micro-relatos
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Comentarios
Publicado por seudolus
jueves, 09 de febrero de 2006 | 22:17
Bueno...es uno de esos micro relatos que a veces cuelgas..y merece la pena masticar. Le estoy dando vueltas.
Publicado por Nereida4
viernes, 10 de febrero de 2006 | 1:45
Bonito micro-cuento. Es cierto, es de los que hay que darle alguna vueltilla.
Vaya par de narcisistas, tal para cual el remanso y el Narciso, su nombre ya lo indica.
Publicado por willy
jueves, 16 de octubre de 2008 | 5:01
claro que eran narcisistas, pero te aseguro que eran felices.