Temporal en el Norte (parlotean en la tele), a través del 625 líneas observo, desde la comodidad, como la nieve coquetea con el mar Cantábrico.
En la calle un día gris y frío que le da, si cabe, más aroma y calor al café que humea a mi lado. Insiste el televisor con sus mensajes. Se tiñe de verde la pantalla ante el flamear de miles de banderas de Hamas. Se reparten dulces y flores, y entre el ruido de las armas apenas se escucha la palabra paz ¿cómo se puede oler una flor entre la pólvora de las balas?
Una nueva calada al cigarrillo (en mi casa se puede fumar) y otro trago de café: caliente, dulce…
Socialistas, populares, catalanes, vascos, iglesia, liberales, conservadores, españoles, gobierno, abogados, jueces: ¿Quién es quien? ¿Dónde está Wally?
Lanzan una OPA sobre Arcelor. Doy dos caladas al cigarro, humo que contamina y merma mis pulmones. Quince años respirando el aliento del “gigante de acero”, humo que enquistó y reventó mis pulmones. El café está sabroso, una sonrisa rejuvenece mis ojos.
Mi mente, perdida, se parece al dial de una radio buscando emisora. De nuevo la tele me saca de la abstracción. Perdió el Barcelona cuatro a dos. Sorpresa reiteran una y otra vez, y yo me pregunto: ¿Por qué?, acaso no conocen que Goliat siempre es abatido. Milito, así llaman al último David.
Sigue el temporal en el Norte, el agua nieve humedece los cristales de casa, apago el cigarrillo mientras apuro el final del café.
Hasta el próximo sorbo.