martes, 24 de enero de 2006


Sin mi mujer a mi costado y con la excitación de deseos acuciosos y perentorios, arribé a un sueño obseso. En él se me apareció una, dispuesta a la complacencia. Estaba tan pródigo, que me pasé en su compañía de la hora nona a la hora sexta, cuando el canto del gallo. Abrí luego los ojos y ella misma, a mi diestra, con sonrisa benévola, me incitó a que la tomara. Le expliqué, con sorprendida y agotada excusa, que ya lo había hecho.
-Lo sé –respondió-, pero quiero estar cierta.
Yo no hice caso a su reclamo y volví a dormirme, profundamente, para no caer en una tentación irregular y quizás ya innecesaria.
Publicado por Atreyu15 @ 19:50  | Micro-relatos
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
lunes, 07 de enero de 2008 | 3:00
este cuento me encanta... gracias por transcribirlo...
Liz
Publicado por Invitado
lunes, 08 de diciembre de 2008 | 11:46
Buenisimo
Publicado por Invitado
martes, 29 de septiembre de 2009 | 1:10
disculpa pero esta esparquin esparquin esparquinRebotado
Publicado por Invitado
jueves, 08 de octubre de 2009 | 17:31
NavidadNavidadNavidadDemonioSonrojadoDemonioAvergonzadoRebotadofelicidades esta hermoso chiki esta de tenRebotadoDivertidoSonrisa GiganteFlash