martes, 10 de enero de 2006
La verdá, la verdá, me plantó la mano en el culo y yo estaba a punto de pegarle cuatro gritos cuando el colectivo pasó delante de una iglesia y lo vi persignarse. Buen muchacho después de todo, me dije. Quizá no lo esté haciendo a propósito o quizá su mano derecha ignore lo que su izquierda hace o. Traté de correrme al interior del coche –porque una cosa es justificar y otra muy distinta dejarse manosear- pero cada vez subían más pasajeros y no había forma. Mis esguinces sólo sirvieron para que él meta mejor la mano y hasta me acaricie. Yo me movía nerviosa. Él también. Pasamos frente a otra iglesia pero ni se dio cuenta y se llevó la mano a la cara sólo para secarse el sudor. Yo lo empecé a mirar de reojo haciéndome la disimulada, no fuera a creer que me estaba gustando. Imposible correrme y eso que me sacudía. Decidí entonces tomarme la revancha y a mi vez le planté la mano en el culo a él. Pocas cuadras después una oleada de gente me sacó de su lado a empujones. Los que bajaban me arrancaron del colectivo y ahora lamento haberlo perdido así de golpe porque en su billetera sólo había 7400 pesos de los viejos y más hubiera podido sacarle en un encuentro a solas. Parecía cariñoso. Y muy desprendido.
Publicado por Atreyu15 @ 17:23  | Micro-relatos
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Comentarios
Publicado por Nereida4
miércoles, 11 de enero de 2006 | 20:48
¡Mira que fresca! RollEyes
Publicado por seudolus
jueves, 12 de enero de 2006 | 13:41
Fresca no, una buscona con facilidad para las carteras, pero es que hay que ganarse la vida, y para eso nada mejor que un sobón.
Publicado por Nereida4
jueves, 12 de enero de 2006 | 20:33
Cuando la llamaba “fresca” me refería tanto a sobona como a cara dura. Pero como tu bien dices, Seudolus, le va perfecto lo de “buscona”. :]
Publicado por Invitado
jueves, 13 de marzo de 2008 | 4:25
EXCELENTEEEEEEEEEEEEEEE