miércoles, 04 de enero de 2006



Una consultora laboral de Estados Unidos recopila las normas de comportamiento más extrañas en el trabajo

¿En su empresa existen disposiciones internas raras, incluso absurdas? Espere a leer la lista de la consultora laboral Challenger, Gray and Christmas en los Estados Unidos. El bufete de Chicago publicó recientemente la primera entrega de 'Las situaciones laborales más increíbles'. Un 'ranking' que pretende realizar anualmente, según declaró su portavoz, James Pedderson.

La empresa de colocación más antigua de Norteamérica, pionera en el diseño de planes de reducción de plantilla para multinacionales, ha elegido en 2005 a una compañía de Ilinois para encabezar su lista. En ella, han encontrado la piedra filosofal del 'buen ambiente en la oficina': Está prohibido criticar al jefe. Una censura que ha dado como resultado la renuncia de varios empleados, según reconoció la empresa. Incluso dos trabajadores fueron despedidos a causa de comentarios negativos sobre sus superiores.

El segundo lugar lo ocupa una planta auxiliar de Daimler-Chrysler en Indiana. Allí, el 80% de las plazas de aparcamiento están reservadas para coches de la propia marca. Todo vehículo, que no pertenezca a las marcas Mercedes, Daimler y Chrysler y estacione en una de esas plazas es remolcado hasta Indianapolis, a 75 kilómetros. Una broma pesada, ya que el servicio de grúa cuesta 170 euros. Por suerte para los trabajadores, la planta admite cualquier modelo de la familia Daimler.

Prohibido hablar idiomas

La lista detalla también el caso de un ejecutivo acusado de malversar 200.000 euros de los fondos destinados a investigación y que en parte fueron destinados a pagar los servicios de una 'dómina'. Una práctica mal vista por la fundación en la que trabajaba, que lo apartó de su cargo.

Quizá el suceso inspiró a la empresa de seguridad que prohíbe a su asalariados comer juntos, asistir a las bodas de cualquiera de ellos y «realizar otras cosas que quieran hacer entre ellos fuera de la oficina». La primera edición de la clasificación repara además en un salón de belleza en el que un cartel reza: «Hablar otro idioma que no sea el inglés, no sólo es una falta de respeto, sino que está prohibido». Una norma que aplican a rajatabla, en especial con sus empleadas latinas, a las que no permiten usar el castellano ni en los descansos.

Finalmente, una mención especial merece el trabajador de una marca de cerveza, que fue despedido sin motivo alguno el mismo día en que su foto apareció en la prensa local. Por desgracia para él, en la instantánea aparecida en el periódico se le veía bebiendo de una lata de la competencia.

Fuente: elcomerciodigital.com
Publicado por Nereida4 @ 22:40  | Actualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios