lunes, 02 de enero de 2006


El ángel de la guarda le susurró a Fabián, por detrás del hombro:
-¡Cuidado, Fabián! Está dispuesto que mueras en cuanto pronuncies la palabra zangolotino.
-¿Zangolotino? – Pregunta Fabián azorado.
Y muere.
Publicado por Atreyu15 @ 20:44  | Micro-relatos
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por seudolus
lunes, 02 de enero de 2006 | 20:57
¿Y eso fué antes, despues, o durante las campanadas?
Publicado por Nereida4
miércoles, 11 de enero de 2006 | 17:52
Menos mal que no me llamo Fabián jejeje. :]