Tai-chi o, más exactamente, tai-chi-chuan se podría traducir por “el camino supremo del puño”. A pesar de que en un principio se creó como efectivo arte marcial, en la actualidad se concibe sobre todo como un excelente ejercicio que hace circular la energía por todo el organismo con el objetivo de mejorar el estado de salud físico y mental de la persona.
El tai-chi se basa en una fluida sucesión de lentos y armoniosos movimientos fundamentados tanto en la cultura física como en los conceptos filosóficos chinos. A esta sucesión de movimientos se la denomina forma, y cada escuela o estilo diferente tiene sus formas características que las diferencian a unas de otras.
ORIGEN Y EVOLUCIÓN
El origen del tai-chi es incierto. Aunque probablemente deriva de las prácticas marciales y de los ejercicios taoístas, la leyenda más extendida sobre la creación del tai-chi es la referente a la experiencia vivida por un monje taoísta llamado Chang San Feng.
Cuenta la historia que Chang San Feng estaba observando la lucha entre una serpiente y un pájaro; fascinado ante la facilidad con que la serpiente se defendía y atacaba al pájaro, mucho mayor que ella, desarrolló una serie de movimientos inspirados en la lucha que había presenciado, y creó de esta manera un nuevo arte marcial: el tai-chi-chuan. Con el paso del tiempo el tai-chi fue evolucionando y dio lugar a diferentes escuelas.
Escuelas de tai-chi
Los estilos y escuelas más practicados en occidente son:
Yang. Este estilo se caracteriza por los movimientos suaves y ondulantes, y es el más conocido, tanto en China como en el resto del mundo.
Chen. En esta escuela los movimientos de la forma alternan fases en las que se emplea la fuerza (mayor o menor), con fases en las que se da prioridad a los saltos enérgicos combinados con movimientos lentos y suaves.
Wu. Esta escuela se distingue porque su forma encadena una serie de movimientos acentuados y equilibrados.
En las diferentes escuelas de tai-chi se pueden encontrar formas largas de hasta ciento ocho movimientos, cuya duración total oscila entre los treinta minutos y la hora; y las formas de veinticuatro o treinta y siete movimientos, de una duración de entre cinco minutos y un cuarto de hora.
EFECTO DEL TAI-CHI SOBRE LA SALUD
Según la medicina tradicional china, la salud depende del chi o fuerza vital. El hombre recibe esta fuerza vital de la naturaleza y del cosmos, y ésta fluye a través de él desde los órganos yang (pulmones, hígado, bazo, páncreas, riñones y corazón) hasta los órganos yin (intestino grueso, vesícula biliar, estómago, vejiga e intestino delgado); es decir, los órganos yang recogen la energía del exterior y la trasmiten a los órganos yin, que la purifican. El bloqueo del fluir energético del movimiento a través del cuerpo da lugar a la alteración orgánica o enfermedad. La práctica del tai-chi ayuda a mantener la circulación de energía, y con ello favorece la salud.
El tai-chi actúa sobre el sistema nervioso regulándolo y equilibrándolo. Después de un tiempo de práctica constante se refuerza la energía interna del practicante, mejora el flujo sanguíneo y la respiración, lo que conduce a un estado de equilibrio mental, físico y espiritual.
La esencia del tai-chi no está en la gimnasia, sino en el flujo o circulación energética, en la mejora de la actuación del chi o energía. Además, hay unos efectos físicos palpables, ya que durante la realización de la forma la respiración es diafragmática, sosegada y profunda, con lo que se produce una gran oxigenación y se mejora el intercambio de gases en los pulmones, los cuales adquieren mayor resistencia a los esfuerzos. Otra característica de la respiración diafragmática es que realiza un masaje reflejo sobre los órganos digestivos. Una buena capacidad pulmonar se traduce en una mejora sobre la circulación sanguínea y el funcionamiento del corazón, lo que incide positivamente en problemas cardiorrespiratorios. Sobre los sistemas muscular y óseo también influye positivamente, ya que durante la práctica del tai-chi la columna vertebral ha de mantenerse lo más recta posible, sobre todo la zona lumbar, con lo que se consigue prevenir o retrasar la aparición de las deformaciones de la misma (cifosis, lordosis y escoliosis). En cuanto al resto de las estructuras que componen el aparato locomotor, la ejecución de los movimientos del tai-chi (en su gran mayoría circulares) mantiene a las articulaciones con toda su capacidad de movimiento, además de conservar la musculatura fuerte y flexible.
OTRAS APLICACIONES DEL TAI-CHI
Hay dos aspectos que destacar en la práctica del tai-chi: el arte marcial y la meditación.
El tai-chi como arte marcial
No hay que olvidar que el tai-chi, originariamente, es un arte marcial en el que el desarrollo de la energía interna prima sobre la fuerza externa. Con el tiempo se fueron incorporando los restantes elementos que lo han popularizado más: el cuidado de la salud y la meditación; aunque, sin duda, es uno de los artes marciales más completos.
El tai-chi como meditación
Se podría considerar la práctica del tai-chi como un yoga en movimiento. El control consciente de la respiración, el movimiento, el ritmo y la armonía de la forma hacen que el practicante deba de estar concentrado en todo momento en la ejecución del ejercicio, es decir, debe estar pensando en si mismo y en lo que está realizando. Al principio de la práctica no se llega a un estado de relajación profundo, debido a que la falta de coordinación impide la correcta ejecución de la forma, o a que no se consigue respirar de manera diafragmática, o no se siente la circulación del chi por el organismo.
Pero con la práctica constante se logra integrar movimiento, respiración y chi, lo que produce una sensación de calma y profunda relajación, con los beneficios que ello supone para el practicante.
PRINCIPIOS DEL TAI-CHI
El tai-chi se rige por unos principios comunes a todos los estilos, con independencia de la escuela que se practique:
Relajación
Durante la sesión del tai-chi el practicante no adopta ninguna postura o posición forzada del cuerpo, con lo cual, al acabar la forma, el practicante no se siente cansado, sino físicamente y mentalmente relajado.
Movimiento y armonía
El movimiento de forma en que se realiza es continuado de principio a fin, lo que requiere una gran coordinación, tanto de las distintas partes del cuerpo como de la mente, que ha de enlazar las diferentes posiciones. La característica del movimiento que se realiza sin esfuerzo hace que sea armónico y se adapte perfectamente a la condición de cualquier persona sea cual sea su edad.
Continuidad y coordinación
Gracias a la coordinación y constancia del movimiento la energía interna o chi fluye de una manera constante. Si el movimiento se interrumpe, el chi se bloquea.
Respiración
La respiración durante la forma ha de ir coordinada con los movimientos que se realizan. Esta respiración es abdominal y profunda, pero relajada, como los movimientos de la forma. Esto se traduce en una mejora del funcionamiento de los órganos internos y del sistema nervioso.