En diciembre, siete galgos y una liebre, y ella vase por do quiere.
Dice que en este mes, por ser uno de los más frío del año, todas las cosas se hacen deprisa y corriendo, a fin de acogerse cuanto antes al calor del hogar.
En diciembre, leña y duerme.
Como a finales de año es la época en que menos trabajo tienen los agricultores, señala que este es el momento propicio para descansar.
Diciembre es un viejo que arruga el pellejo.
El refrán compara a diciembre, último mes del año, con un viejo arrugado.