Suelta las bridas
que sujetan el freno,
aquel que pretende
mantener prisioneras
dentro de un oscuro puño
las pasiones
que desbordan tu alma.
Galopa los montes
y rompe las piedras
en un galope
de libertad,
mientras tus ollares se dilatan
y entra en tu pecho
un aire nunca respirado.
Agota tus músculos
y tu aliento,
para jadear cubierta de sudor
y felicidad
en lo más alto del lugar
con el que una noche
soñaste, temerosa y feliz.