Este pastor era un niño que halló una culebrina en la montaña. La culebrina estaba abandonada, y el pastor la recogió, hizo un duerno para ella, y la crió con leche de una oveja. Y el pastor, en la tristeza y soledad de los puertos, apenas sí tenía otros afectos que el de la culebrina y el ganado.
Así crecieron los dos. Y él fue a servir al rey, mundo adelante, y cuando acabó el servicio tornó a pastorear a la montaña. Buscó a la culebrina, la encontró, la halló convertida en
cuélebre... Y éste se llegó a él echando fuego, y derribando los árboles,
ruxendo, y sacudiendo la cabeza y le preguntó con furia:
¿Por qué me dexaste sola? Y lo tragó.