"COLES DE BRUSELAS"
Tiraban del carro los bueyes más hermosos del pueblo, los bueyes de Pedro, cargando el arado y a él, delante iba Ramón llevándolos con la aguijada, a los bueyes. Los sentí antes de que aparecieran doblando el recodo del camino que da a mi huerta, me erguí sobre la tierra labrada sujetando en mi mano izquierda un manojo de plantones de coles de Bruselas. Se detuvieron.
-buenos días Seudolus, me dice Ramón.
Pedro se rasca el cogote mientras echa una mirada a los plantones.
-buenos días, ¿plantando algo, no?
-buenos días mozos, si aquí estoy trabajando un poco, ¿vais a labrar la tierra de Gerardo?
Pedro mira para el pedazo de tierra labrada mientras Ramón sujeta a los bueyes por el yugo.
-si, me dice Ramón, van a sembrar las patatas.
Pedro mira de nuevo los plantones, a la tierra labrada, a mí, se rasca otra vez el cogote.
-¿Qué estás plantando?
-coles de Bruselas, le respondo.
Deja de rascarse y me mira arrugando el entrecejo.
-¿de donde?
Ramón suelta el yugo y mira a su cuñado.
-vamos Pedro que tenemos trabajo, hasta luego Seudolus.
-hasta luego mozos.
Y no puedo evitar reírme mientras los veo marchar, Ramón meneando la cabeza y Pedro rascándose el cogote, mientras me mira preguntándose de donde serán las putas coles esas.