lunes, 05 de diciembre de 2005
El desterrado


¿A qué le podían condenar después de todo? A destierro. Valiente cosa. Cumpliría la pena alegremente en un país extranjero en que viviría una nueva vida y recordaría con un largo placer su ciudad y su vida pasada.
En efecto, la sentencia fue el destierro. ¡Pero qué destierro! El tribunal, amigo de aquel hombre autoritario y de inmenso poder a quien él había insultado, queriendo venderle el favor, y ya que no podía sentenciarle a muerte, le desterró a más kilómetros que los que tiene el mundo recorrido en redondo, aunque se encoja, para alargar más la medida, el diámetro que pasa por las más altas montañas. ¿Qué quería hacer con él el tribunal, sentenciándole a un destierro que no podía cumplir?
¡Ah! El tribunal, para agasajar al poderoso ofendido, había encontrado la fórmula de castigarle a muerte, por un delito que no podía merecer esa pena de ningún modo. Había encontrado la manera de ahorcar a aquel hombre, porque no habiendo extensión bastante a lo largo de este mundo para que cumpliese el sentenciado su destierro, habría que enviarle al otro para que ganase distancia.
Y le ahorcaron.
Publicado por Atreyu15 @ 13:17  | Micro-relatos
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Comentarios
Publicado por seudolus
lunes, 05 de diciembre de 2005 | 19:40
Vamos a ver ¿el jambo no tenia abogao defensor?
Publicado por Nereida4
martes, 06 de diciembre de 2005 | 19:03
Lo que yo digo: cuando uno se empeña en encontrar justificación para algo lo consigue. Flash
Publicado por seudolus
martes, 06 de diciembre de 2005 | 21:03
Si es que un buen abogao le mete un paquete al tribunal que se caga, y el poderoso que vaya haciendo oreja.
Publicado por Atreyu15
miércoles, 07 de diciembre de 2005 | 16:37
Supongo que esto le sucedió por no contratar a un abogado Norteamericano RollEyes