Ahí sus pongo otro microrelato.
"San Martín"
La cerda de Al-bereka era negra y tranquila, tumbada entre dos coches aparcados en línea, a su aire, rascándose contra el suelo de piedra mientras gruñía con suave roncar. No era un día excesivamente caluroso, pero la temperatura invitaba a la sombra de aquellos dos coches. Los vecinos todavía no se habían ido a comer y esa era la hora en que ella empezaba la recolección de "golosinas". Se levanto calmada y lustrosa, con esa clase de la que solo son capaces las auténticas pata negra criadas con el mimo cariñoso de los vecinos de la Al-bereka.
Mediaba Octubre y el Sanmartín se acercaba.