sábado, 29 de octubre de 2005

Soledad


Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos viajado y sufrido mucho. Me despedí al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando.

No sé qué me movió a volver la cabeza, tan sólo unos pasos más allá. Se estaba colocando de nuevo, cuidadosamente, el hilo rojo sobre el hombro, sin duda para intentar capturar otra víctima que llenara durante unos minutos el amplio pozo de su soledad.

Tags: Micro-relatos, Pedro de Miguel

Publicado por Desconocido @ 16:34  | Micro-relatos
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
sábado, 22 de septiembre de 2007 | 21:51
Excelente, muy profundo y a la vez muy sencillo, quien sea el autor felicidades, muy bueno.
Publicado por Invitado
jueves, 24 de septiembre de 2009 | 23:04
muy bueno el microcuento y nos hace ver como muchos personas estamos tan preocupados de nosotros mismos y no vemos que los demás también tiene problemas, además nos muentra que las personas no solo necesitan un poco de compación de parte nuestra sino que también nesecitan que nos involucremos más con el otro.