miércoles, 26 de octubre de 2005
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En Montgomery, Alabama, los negros no sólo eran relegados en todos los aspectos de la vida social, donde eran marginados y no tenían los mismos derechos que las demás personas sino que además sufrían otro tipo de humillaciones públicas como la de no poder compartir o entrar en los mismos sitios públicos que el resto, como autobuses, restaurantes, escuelas…lugares donde colgaban carteles tales “Como negros no”, un taxi por ejemplo, conducido por un blanco solo atendía a pasajeros blancos, y los negros tenían otro sistema especial para ellos u otro ejemplo, los autobuses estaban divididos por una línea que dividía la zona para blancos y la zona para negros, pero si la zona asignada para blancos estaba completamente ocupada, los negros debían ceder su asiento a los siguientes blancos que subieran al autobús.
Pero un día, concretamente el 1 de diciembre de 1955, Rosa Parks, una modesta costurera, se negó a cederle su asiento a un hombre blanco y lo hizo de manera tranquila, serena pero firme, así era ella. Rosa fue detenida. Este acontecimiento creó un revuelo sin precedente, e incluso la fotografía de la mujer con un policía arrestándola circuló rápidamente.

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De esta circunstancia, aparentemente sin importancia desde el punto de vista de tener grandes consecuencias, surgieron reacciones que traerían consigo grandes cambios, fue lo que impulsó por ejemplo a un joven pastor de una iglesia bautista emprender una lucha. Este joven, aún desconocido, se convertiría con el tiempo en el admirado Martin Luther King.
Pero fue un gesto, de una persona humilde, sin violencia ni agresividad pero con las cosas muy claras, la que hizo saltar la chispa, la que impulsó un gran cambio en la sociedad para que ésta fuera hoy un poco más justa.

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Creo que es una gran lección, sobre todo cuando oímos o nosotros mismos decimos en alguna ocasión “¿Para qué voy a decir esto si seré yo solo? ¿Para qué hacer esto si nadie más lo hará?”

En fin, ayer día 25 de octubre, murió Rosa Parks, pero supongo que de todos depende que esos cambios que surgieron sigan avanzando, sigan vivos.

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Publicado por Goizeder @ 19:09  | El Rincón de Goizeder
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Publicado por seudolus
miércoles, 26 de octubre de 2005 | 20:55
Estuve viendo las noticias que de esa mujer dieron el otro día en la tele, y me admiro ese sencillo "no", también del apoyo de todos los negros de esa ciudad, que dejaron de utilizar el autobús como medio de presión para terminar con una norma discriminatoria. Me admira ese gesto a años vista, en esta sociedad de esclavos con ordenador y demás, que protestan bastante pero no tienen ningún reparo en arrodillarse masivamente para succionársela a los poderosos, a cambio de un trabajillo miserable con el que poder empufarse y no ser el penúltimo primate del clan en cuanto a poseer pequeños fuegos de artificio.
No conocía nada de esta mujer, pero el otro día me quité el sombrero ante ella.
Rosa Parks no tendría cojones, pero los ovarios los tenia bien puestos, de ella podían tomar ejemplo muchas...y muchos. Lo que ella comenzó a cambiar está ahí.
Publicado por Atreyu15
jueves, 27 de octubre de 2005 | 0:07
Un ejemplo más de que las barreras somos nosotros quien las tenemos que afrontar, y no esperar a que vengan salvadores ni demás personajes a solucionarnos los problemas. La fuerza está en las personas, los cambios llegan cuando realmente son deseados por una mayoría implicada.
Mi aplauso.