Deambulaba por la cocina entre platos, potas y demás utensilios afines a los preparativos de una más o menos suculenta comida cuando a través de la ventana entreabierta llegó a mis oídos el ruido producido por el escape de aire o gas ( Dos años como Gasista le han dado cierta pericia a mis oídos). Si bien el ruido era fuerte no le di mucha importancia al hecho ya que de donde provenía el sonido se están realizando obras y la duración de este no se alargó en demasía.
Apenas transcurridos unos diez minutos el ulular de sirenas se adueño clamorosamente de la avenida en donde vivo. Ni corto ni perezoso apagué la vitrocerámica y me dispuse a asomarme a las ventanas al otro lado de la casa.
La gente pronto comenzó a arremolinarse ante el suceso, comentarios, preguntas y cierta expectación pululaban por la calle, unos a otros se interrogaban en busca de las causas de aquel despliegue.
Una pareja de bomberos realiza una primera comprobación. El incidente se producía a la altura de un quinto piso. En ese momento dos camiones de bomberos y tres coches patrulla actuaban en la zona; el despliegue a ojos vista fue todo un éxito (siempre tranquiliza cuando las cosas funcionan) a la espera dos ambulancias que no fueron necesarias.
Una vez comprobada la causa y tras verificar la situación retornan al piso para retirar el motivo de la alarma.
A los pies de este trío de bomberos podemos ver a la causante de esta “anécdota”, una bombona de gas butano.
Al final el pequeño incidente no fue muy allá: una ventana rota, pequeños desperfectos en la casa, un entretenido espectáculo para los críos que salían de clase, un pequeño retraso a la hora de comer y la buena sensación que queda tras comprobar que lo que pudo ser una triste noticia se convirtió en una anécdota para este blog.
Aprovecho para felicitar a los servicios municipales por su rápida y eficaz labor y en especial para mi amigo Pepe (si es que uno se encuentra a los amigos donde menos se lo espera).
En fin, una bombona a la que se le fue el gas…
Ahora sólo quedan los papeleos. Policía, bomberos y socorrida apuran los últimos trámites.