S?bado, 15 de octubre de 2005
Había una vez un joven que estaba muy celoso de una muchacha bastante voluble.

Un día le dijo:
-Tus ojos miran a todo el mundo.
Entonces, le arrancó los ojos.

Después le dijo:
-Con tus manos puedes hacer gestos de invitación.
Y le cortó las manos.

“Todavía puede hablar con otros”, pensó. Y le extirpó la lengua.

Luego, para impedirle sonreír a los eventuales admiradores, le arrancó todos los dientes.

Por último, le cortó las piernas. “De este modo -se dijo- estaré más tranquilo”.

Solamente entonces pudo dejar sin vigilancia a la joven muchacha que amaba. “Ella es fea -pensaba-, pero al menos será mía hasta la muerte”.

Un día volvió a la casa y no encontró a la muchacha: había desaparecido, raptada por un exhibidor de fenómenos.

Tags: Micro-relatos, Henri Pierre Cami

Publicado por Nereida4 @ 23:47  | Micro-relatos
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Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 20 de septiembre de 2007 | 21:48
un poco maquiavelico pero con sentido literario... me gusto mucho
Publicado por Invitado
Martes, 04 de marzo de 2008 | 18:14
pues vaya LOL.