Divago entre el humo que mana de uno de mis cigarrillos liados con magia. Contemplo la pantalla del ordenador que tengo frente a mí mientras mi mente añora la ausencia de mi computadora personal. Mi socia me ha dejado su portátil, pero no es lo mismo. Mis dedos se muestran más torpes de lo habitual al deslizarse por un teclado extraño para ellos. Hasta mis ojos echan en falta el fondo de pantalla en el que sobre un rojo vivo luce el escudo de mi querido Real Sporting. Sí, es cierto, el ordenador es como un trozo de nuestra alma y después de lo sucedido al mío me atrevo a decir que es como un apéndice más del propio cuerpo.
Comenzó con un pequeño murmullo parecido al que se nos pone en ocasiones a los que tenemos bronquitis crónica, tipo Dar Vader en la Guerra de las Galaxias. Con el paso de los días el murmullo se transformó en un alarmante ronquido que amenazaba con descomponer todo el aparato. Después de pensármelo le desconecté todos los cables que le mantenían unido a la vida virtual y me lo llevé al técnico. Tras mi breve explicación en el taller el técnico me mira a los ojos y pregunta: ¿Fumas mucho?
A pesar de que en estos últimos trece años me han realizado esta pregunta una infinidad de veces me pilló por sorpresa. Acostumbrado a escucharla de boca de médicos me quedé por un instante atónito ante la mirada del interrogador. Sin mediar palabra y viendo el hombre que me había descolocado se puso presto a quitar la tapa de la torre. Visto y no visto pasó uno de sus dedos por el interior y mostrándome un pegote viscoso y amarillento me dijo en tono solemne: Tu ordenador tiene tabaquismo.
Hace de esto ocho días, me pregunto si le harán lo mismo que a mí, esos feos agujeros entre las costillas en el que te meten tubos que sacan el aire que se ha colado en el lugar inadecuado o simplemente le cambiarán sus cinco ventiladores. En fin, espero recuperarlo pronto, a mi siempre me repararon en menos de quince días; además aprovecho para cambiarle la tarjeta gráfica, los últimos videojuegos que me regalaron no se dejan instalar con la actual. Ahora que lo pienso creo que hice mal en no aprovechar la última vez que me abrieron para realizar algún arreglillo por dentro.
Lo peor del caso es que la seguridad social no se hace cargo de los gastos. En fin contertulios, cuidad bien de vuestro ordenador y no fuméis delante de ellos, no los convirtáis en fumadores pasivos.
Me pregunto si a raíz de este caso Zapatero subirá los impuestos relacionados con la informática.
Bueno, me despido con una pregunta: ¿A partir del uno de Enero, tendré que salir de casa o fumar a la ventana para no perjudicar a mi PC?