viernes, 30 de septiembre de 2005

Eclipse anular de sol sobre el mar


Después de esperar más de 240 años, los españoles van a disfrutar de un espectáculo astronómico inigualable: un eclipse solar anular que se podrá ver desde gran parte de la península. Para no perderse ni un detalle de este acontecimiento, es muy importante elegir el lugar de observación con anterioridad. El sitio tiene que ser plano y espacioso para poner el material fotográfico y los telescopios. El eclipse comenzará sobre las 7:40 horas.


El próximo lunes 3 de octubre, algunas ciudades españolas podrán ser testigos de un eclipse anular que no se había repetido en la península desde el 1 de abril de 1764. El último eclipse total de sol que se vio en la capital de España fue el 8 de julio de 1842 y el próximo no hará su aparición en tierras españolas hasta el 12 de agosto de 2026.

Por ello, los ciudadanos de Albacete, Alicante, Ávila, Cuenca, Guadalajara, Madrid, Orense, Pontevedra, Salamanca, Segovia, Toledo, Valencia, Valladolid y Zamora tendrán el privilegio de disfrutar de una maravilla cuya duración oscilará entre los 2 minutos y 25 segundos en Toledo y los 4 minutos y 11 segundos en Madrid. El resto deberán conformarse con vislumbrar un eclipse parcial.

En total, serán 3 horas y 41 minutos de eclipse anular, con un recorrido de antumbra de 14.100 kilómetros que cubrirá el 0'57 por ciento de la superficie de la tierra. Pero en las zonas más idóneas para mirarlo, el porcentaje de diámetro solar que estará cubierto por el disco lunar será de un 95'76 por ciento. Este será el caso de la región de Sudán.

España ha sido testigo de distintas alineaciones entre la Luna y el Sol. Pero la diferencia entre los eclipses totales y anulares radica en la distancia en que se encuentra la Luna, ya que en ocasiones su tamaño visto desde la Tierra es algo menor que el del Sol, de modo que no hay un oscurecimiento pleno.
Uno de estos fenómenos que más repercusión alcanzó fue el eclipse solar del 29 de mayo de 1919, que le sirvió al físico británico Arthur Eddington para comprobar la teoría de la relatividad que Albert Einstein había publicado en 1916.
Pero más allá de contemplar un prodigio del sistema solar, lo cierto es que para la ciencia este fenómeno es un momento único para que los científicos investiguen y comprueben diversas teorías. Si a los griegos ya les sirvió para averiguar el tamaño del Sol, de la Luna y de la Tierra y la distancia entre ellos, los astrónomos han aprovechado los avances de la ciencia para profundizar en el estudio de la atmósfera solar: la cromosfera y la corona.
El cambio en las temperaturas es otra característica de este suceso astronómico. La radiación solar es el eje principal de las alteraciones medioambientales que se producen en el planeta Tierra. Las más frecuentes son: el cambio de presión, la disminución de la temperatura, porque se hace de noche rápidamente, y la diferencia de grados entre la zona de totalidad (zona de sombra) y la zona de eclipse parcial (zona donde hay luz). Todo esto, con vientos que acompañan la llegada de la totalidad y una humedad relativa.
Sobre estos efectos profundizó sus estudios el premio Nobel de Economía en 1988 Maurice Allais, gran aficionado a la física, que observó durante un eclipse total de sol en 1954 un fenómeno muy curioso: el aumento de la velocidad de giro del plano de oscilación del péndulo de Foucault durante el eclipse, de modo que el plano giró 13'6 grado de más.

Si algún peligro implica este suceso es la exposición de la retina sin la protección óptica adecuada a la luz solar, un hecho que provoca lesiones en los conos y los bastones. Esta luz desencadena una serie de reacciones químicas complejas en las células que conlleva en algunos casos la pérdida de capacidad para responder a estímulos visuales y en otros la completa destrucción de esas células. El resultado es la pérdida de visión temporal o permanente, según el tiempo e intensidad de la luz a la que hayan estado expuestos los ojos.
Tanto la ONCE como la Asociación de Astrónomos Aficionados y el Grupo de Astrofísica de la Universidad Autónoma de Madrid han recordado que las gafas para eclipse son las únicas que permitirán al ciudadano disfrutarlo con seguridad. Estas lentes son de polímero negro -un filtro homologado por la UE por su durabilidad y calidad óptica-, y son la opción más económica. A pesar de ello, los expertos recomiendan no mirar más de tres minutos, ni con las gafas puestas, y descansar 30 segundos después de cada exposición.


Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/entorno/es/desarrollo/563113.html
Publicado por Nereida4 @ 18:49  | Actualidad
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Publicado por Atreyu15
viernes, 30 de septiembre de 2005 | 19:32
Bueno, parece ser que en Asturias no se verá el eclipse, que se le va a hacer, esperaré otros 240 años, además no importa mucho, aquí llevamos 25 años de eclipse total y pocos parecen enterarse.

El artículo es interesante, aunque una vez más se demuestra los palos de ciego que da el ser humano. El eclipse de 1919 sirvió para confirmar la teoría de la relatividad, pues bien, ahora parece ser que en el interior de la luz hay algo que se desplaza más deprisa que la propia luz, por lo que supongo que esta teoría queda un poco tocada.
Publicado por seudolus
sábado, 01 de octubre de 2005 | 1:01
Lunes 7,40 A.M., más o menos cuado llego a casa los lunes. ¡Buf!, no se si me dará p´a ver el tal eclipse.