Mi?rcoles, 28 de septiembre de 2005




Amargura dorada en el paisaje.
El coraz?n escucha.
En la tristeza h?meda el viento dijo:
Yo soy todo de estrellas derretidas, sangre del infinito.
Con mi roce descubro los colores de los fondos dormidos.
Voy herido de m?sticas miradas,
yo llevo los suspiros en burbujas de sangre invisibles
hacia el sereno triunfo del amor inmortal lleno de Noche.
Me conocen los ni?os, y me cuajo en tristezas.
Sobre cuentos de reinas y castillos, soy copa de luz.
Soy incensario de cantos desprendidos
que cayeron envueltos en azules transparencias de ritmo.
En mi alma perdi?ronse solemnes carne y alma de Cristo,
y finjo la tristeza de la tarde melanc?lico y fr?o.
El bosque innumerable.
Llevo las carabelas de los sue?os a lo desconocido.
Y tengo la amargura solitaria de no saber mi fin ni mi destino.
Las palabras del viento eran suaves con hondura de lirios.
Mi coraz?n durmiose en la tristeza del crep?sculo.
Sobre la parda tierra de la estepa los gusanos dijeron sus delirios.
Soportamos tristezas al borde del camino.
Sabemos de las flores de los bosques,
del canto monocorde de los grillos,
de la lira sin cuerdas que pulsamos,
del oculto sendero que seguimos.
Nuestro ideal no llega a las estrellas,
es sereno, sencillo: quisi?ramos hacer miel, como abejas,
o tener dulce voz o fuerte grito,
o f?cil caminar sobre las hierbas,
o senos donde mamen nuestros hijos.

Dichosos los que nacen mariposas
o tienen luz de luna en su vestido.
?Dichosos los que cortan la rosa y recogen el trigo!
?Dichosos los que dudan de la muerte teniendo Para?so,
y el aire que recorre lo que quiere seguro de infinito!
Dichosos los gloriosos y los fuertes,
los que jam?s fueron compadecidos,
los que bendijo y sonri? triunfante el hermano Francisco.
Pasamos mucha pena cruzando los caminos.
Quisi?ramos saber lo que nos hablan los ?lamos del r?o.
Y en la muda tristeza de la tarde respondioles el polvo del camino:
Dichosos, ?oh gusanos!,
que ten?is justa conciencia de vosotros mismos,
y formas y pasiones, y hogares encendidos.
Yo en el sol me disuelvo siguiendo al peregrino,
y cuando pienso ya en la luz quedarme,
caigo al suelo dormido.

Los gusanos lloraron, y los ?rboles,
moviendo sus cabezas pensativos, dijeron:
El azul es imposible.
Cre?amos alcanzarlo cuando ni?os,
y quisi?ramos ser como las ?guilas
ahora que estamos por el rayo heridos. De las ?guilas es todo el azul.
Y el ?guila a lo lejos: ?No, no es m?o!
Porque el azul lo tienen las estrellas entre sus claros brillos.

Las estrellas: Tampoco lo tenemos:
est? entre nosotras escondido.
Y la negra distancia: El azul lo tiene la esperanza en su recinto.
Y la esperanza dice quedamente desde el reino sombr?o:
Vosotros me inventasteis corazones,
Y el coraz?n: ?Dios m?o!
El oto?o ha dejado ya sin hojas los ?lamos del r?o.
El agua ha adormecido en plata vieja al polvo del camino.
Los gusanos se hunden so?olientos en sus hogares fr?os.
El ?guila se pierde en la monta?a;
el viento dice: Soy eterno ritmo.
Se oyen las nanas a las cunas pobres,
y el llanto del reba?o en el aprisco.
La mojada tristeza del paisaje ense?a
como un lirio las arrugas severas que dejaron
los ojos pensadores de los siglos.
Y mientras que descansan las estrellas
sobre el azul dormido, mi coraz?n ve su ideal lejano y pregunta:
?Dios m?o!
Pero,
Dios m?o, ?a qui?n? ?Qui?n es Dios m?o?
?Por qu? nuestra esperanza se adormece
y sentimos el fracaso l?rico
y los ojos se cierran comprendiendo todo el azul?
Sobre el paisaje viejo y el hogar humeante
quiero lanzar mi grito,
sollozando de m? como el gusano deplora su destino.
Pidiendo lo del hombre,
Amor inmenso y azul como los ?lamos del r?o.
Azul de corazones y de fuerza, el azul de m? mismo,
que me ponga en las manos la gran llave que fuerce al infinito.
Sin terror y sin miedo ante la muerte,
escarchado de amor y de lirismo,
aunque me hiera el rayo como al ?rbol
y me quede sin hojas y sin grito.
Ahora tengo en la frente rosas blancas y la copa rebosando vino.

Publicado por Nereida4 @ 15:01  | Literatura
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Atreyu15
Mi?rcoles, 28 de septiembre de 2005 | 16:17
Bien Nereida, este ya me gust? bastante m?s que el soneto anterior de Rojas. Tiene m?s poder?o, en fin, no es tan ?o?o como el otro. Pero bueno, es s?lo una opini?n. :5}
Publicado por Nereida4
Mi?rcoles, 28 de septiembre de 2005 | 17:54
Ya me parec?a a m?, Atreyu, que ?sta te iba a gustar un poco m?s jajaja ;-). Pero, no creas, ?El soneto de oto?o? de Rojas tambi?n tiene su ?aqu?l?.:5}