Después de hablaros de la nueva novela traducida de Goran Petrovic y contaros las ganas que tenía de leerla ocurrió algo…
A la mañana siguiente, sobre las diez más o menos, llamó a la puerta de mi casa el cartero y me entregó un paquete. ¿Adivináis qué contenía? Exacto.
Me quedé muda, ya que aunque esperaba una entrega, no era esa precisamente. Y es que su remitente me mantuvo engañada durante un tiempo para darme la sorpresa, y vaya si me la dio.
Como podéis imaginar, me puse inmediatamente a leerla.
Al personaje con el que se inicia la novela, Adam Lozanic, como lector, le ocurre algo muy especial, cuando lee, se encuentra en algunas ocasiones con otros lectores, otras personas que leen a su vez ese mismo libro, están dentro de la novela, e incluso habla a veces con ellas. Esto que le ocurre, es algo que no puede evitar, es algo así como una lectura simultánea entre realidad y ficción o una nueva realidad. Todo esto hace que incluso dude de si se encuentra en su sano juicio, y por supuesto, jamás se lo había contado a nadie para que no lo tomen por loco. También tiene otra especie de costumbre, antes de elegir un libro, como por ejemplo la larga lista de lecturas recomendada para la preparación de sus exámenes, posa sus manos sobre sus tapas para percibir los latidos de sus textos y así saber cual elegir en primer lugar.
Esto que cuento, es solo una mínima parte de todo lo que nos cuenta su autor, pero así a grandes rasgos, habla sobre las relaciones que se establecen entre lector y libro, o entre lector y autor o entre distintos lectores, pero lo más increíble es que lo muestra desde muy distintas perspectivas, desde distintos ángulos, o incluso diría, desde distintas realidades, donde a priori se confunden los papeles, y el personaje de la historia es el lector y el lector es el personaje.
Otra característica de Petrovic, son las impactantes imágenes que crea a través de las palabras, son auténtica poesía, pero no penséis solo en las formas, es que es en todo, la historia, la estructura, sus personajes…todo.
Sé que hay todo tipo de lectores y que algunos buscan en los libros una cosa, otros otra…cosas tan distintas quizás, como lectores hay, pero personalmente, yo, es en este tipo de lecturas en las que siento pasión, ya que encuentro en ellas todo lo que me gusta y todo lo que busco, así que me considero muy afortunada por poder disfrutarlas.
Y como se suele decir, todo esto no me sería posible sin ese remitente al que me refería al principio. Si llevaba años esperando encontrar autores como Petrovic y Pavic, no menos tiempo esperaba encontrar un amigo como él, y los dos deseos me han sido concedidos y encima uno dependía del otro, estaban interrelacionados. Esto debe ser algo parecido a lo que encuentro en estas lecturas, debe ser cosa de magia. Y sí, supongo que estaréis diciendo que me ponga cuanto antes a buscar el tornillo que se me acaba de caer, y sí, yo también dudo como Adam de que me encuentre en mi sano juicio, pero qué se le va a hacer, una no es perfecta jajajaj
En fin, solo quería hablar un poco de la novela y su autor ya que se me cae la baba, y por supuesto volver a dar las gracias a Wineruda, el remitente y lector que me encuentro en algunas de mis lecturas jajajajaj y por supuesto, compartirlo con vosotros tres y desear que sintáis lo mismo con vuestras lecturas.
Wineruda guapoooooooooooooo!!! :]