Ayer mismo, en este blog, saltó a la palestra por primera vez, aunque fuese de soslayo, el tema del fútbol, deporte del que por varias razones soy aficionado. No, no es el momento elegido para debatir sobre este mágico juego. Nace este pequeño comentario de la mano del azar, invisible duende alborotador.
Hoy sonó zafarrancho en casa, horas de desempolvar y jubilar trastos viejos con la única finalidad de llenar el hueco dejado por estos con otros más nuevos. La anécdota surge al abrir una bolsa que a su vez está dentro de otra bolsa. Allí estaban, no diré que como el primer día pues ya tienen sus treinta y siete años cumplidos, pero sí lo suficientemente vivas como para llenarme de recuerdos: mis primeras botas de fútbol y, con ellas, aquél inolvidable día de reyes del 68. Comparto mi momento con vosotros y aprovecho para preguntaros: ¿Guardáis algún objeto especial de vuestra infancia?