viernes, 09 de septiembre de 2005


.......... Radiantes días balanceados por el agua marina,
.......... concentrados como el interior de una piedra amarilla
.......... cuyo esplendor de miel no derribó el desorden:
.......... preservó su pureza de rectángulo.

.......... Crepita, sí, la hora como fuego o abejas
.......... y es verde la tarea de sumergirse en hojas,
.......... hasta que hacia la altura es el follaje
.......... un mundo centelleante que se apaga y susurra.

.......... Sed del fuego, abrasadora multitud del estío
.......... que construye un Edén con unas cuantas hojas,
.......... porque la tierra de rostro oscuro no quiere sufrimientos

.......... sino frescura o fuego, agua o pan para todos,
.......... y nada debería dividir a los hombres
.......... sino el sol o la noche, la luna o las espigas.
Publicado por Nereida4 @ 19:14  | Literatura
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Comentarios
Publicado por Atreyu15
viernes, 09 de septiembre de 2005 | 19:44
Pues vaya con el soneto XLII de Neruda. Lo leeré una docena de veces… con más calma loco
Publicado por Nereida4
sábado, 10 de septiembre de 2005 | 17:41
Tiene su intríngulis el soneto ¡eh! :] También tuve que leerlo unas cuantas veces y todavía hay partes que no acabo de entender del todo. loco Flash