Cuando nacemos ya nos golpean de forma cariñosa en las nalgas, hay que respirar lo antes posible, hay que ser rápido. Según vas creciendo la escuchas constantemente: come más rápido que se hace tarde, cámbiate rápido de ropa que llegamos tarde, levántate rápido que se enfría el desayuno, rápido que pierdes el autobús, este niño no llegará a nada es muy lento pensando. Juegas al fútbol y has de ser el extremo más rápido, en la mili no te puedes quedar atrás, rápido, rápido, rápido. Con las chicas otro tanto de lo mismo, hay que ser rápido en llamar su atención sino…, en el curro escuchas muy a menudo a tus jefes: rápido, rápido que se enfría el acero… Uno se acostumbra a ser rápido, que no apresurado, y actúa según un reflejo inculcado.