miércoles, 10 de agosto de 2005


Lluvia y melancolía

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!
_______________________________


Una poesía muy apropiada para reflejar mi sentir hoy. Día gris y lluvioso en mi tierra y, sin saber muy bien el porqué, desde el despertar me invade una tremenda tristeza y melancolía. Hay días para todo.
Publicado por Nereida4 @ 16:12  | Literatura
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Comentarios
Publicado por Atreyu15
miércoles, 10 de agosto de 2005 | 17:32
Hay días en los que se despierta con la sensación de estar envuelto por una tela de araña. Se asoma uno a la ventana y observa, mientras la lluvia golpetea el cristal, un cielo tan ceniciento como uno mismo. Pero todo cambia cuando al salir a la calle el viento frío del norte nos envuelve, refrescando el cuerpo aletargado por el estío, cuando las gotas de lluvia salpican nuestra piel y dejan su húmedo rastro recordándonos que en ellas anida la vida y al igual que un bálsamo reviven nuestro cuerpo.Guiño
Publicado por Nereida4
miércoles, 10 de agosto de 2005 | 18:23
Bonitas palabras Atreyu, muy poético. Gracias. Guiño
A veces sí apetecería ponerse bajo la lluvia y dejarse calar hasta los huesos para ver si el agua se lleva las angustias y levanta el ánimo.
Publicado por seudolus
jueves, 11 de agosto de 2005 | 15:58
Baños de sol, de viento... y de lluvia. Los de lluvia no se si son relajantes o excitantes, pero te dejan el alma feliz y una sonrisa tonta en los labios.
Publicado por Goizeder
viernes, 12 de agosto de 2005 | 21:52
Pues la próxima vez que te encuentres así, tómatelo de otra forma, sé que a veces, con ese tiempo se pone una así como dices, pero cuando le das la vuelta a la tortilla y te quedas solo con esa parte sosegada de los días nublados, se disfruta mucho. Personalmente a mi me son más apetecibles para aprovechar y hacer ciertas cosas, como ver una peli clásica, en blanco y negro, por aquello de ir a juego con el color del dia jajajaj en fin, cosas así. Aunque bueno, ya no recuerdo bien ¿qué es la lluvia? ay qué calor Llorando
Publicado por Nereida4
sábado, 13 de agosto de 2005 | 23:41
A mi me influye mucho el tiempo en el estado de ánimo, basta que una esté un poco ‘floja’ para que si encima el día está gris se acentué la depre. Parece que si brilla el sol se llevan las cosas de otra manera, no sé...
Goizeder, no creas, aquí últimamente ya no llueve tanto, es más la fama que tenemos, pero por lo menos no hace tanto calor como por ahí abajo. Flash

Gracias chicos. Guiño
Publicado por Invitado
viernes, 23 de enero de 2009 | 7:09
Me encanta la lluvia, lluvia tibia de verano, fresca de primavera, lluvia suave de otoño y helada de invierno, cualquier clase, a cualquier hora, la lluvia me hace sentir feliz, el gris del cielo es hermoso, el viento de tormenta y el agua golpeando los cristales tiene algo que no se explicar, solo hay que saber mirar y escuchar.