Mi?rcoles, 27 de julio de 2005


Tras once años de pesquisas e indagaciones, Garrick-Steele afirma sin que le tiemble la voz que El perro de los Baskerville, una de las más celebradas aventuras de Sherlock Holmes y Watson, no salió de la pluma del respetado escritor, sino de la de otro. Y que Conan Doyle no sólo no escribió la aclamada novela sino que, además, envenenó al verdadero autor de la misma para que el mundo no conociera jamás la verdad. ¿Es creíble que Doyle fuera un vil asesino?

Todo esto podría sonar a cuento. Pero el caso es que las pruebas circunstanciales que Garrick-Steele ha reunido en contra del escritor son bastante convincentes. Y se compilan en un libro de 446 páginas que lleva por título La casa de los Baskerville, en el que, a través de cartas, testamentos y certificados de defunción concluye que Conan Doyle engañó y mató, por este orden, con la gloria literaria como móvil. Sin duda, la versión tiene todos los ingredientes para atraer a Hollywood.

Retrocedamos en el tiempo hasta 1901, cuando vio la luz El perro de los Baskerville. Ocho años hacía entonces, ocho, que Conan Doyle no se sentaba a escribir un libro, tras liquidar en 1893 a Sherlock Holmes haciéndole despeñarse por las indómitas cataratas suizas Reichenbach mientras perseguía a su enemigo jurado, el malvado profesor Moriarty.

Dicen que sir Arthur había terminado aborreciendo a su detective. "Estoy pensando en matarlo de una vez por todas. Me quita tiempo para dedicarme a cosas mejores", hacía saber a su querida madre en una carta fechada en 1891. La idea de acabar con el investigador no se le iba al escritor de la cabeza. Y cuando, durante una visita a Suiza en 1893, sir Arthur contempló las impresionantes cataratas, decidió que allí sería donde Sherlock Holmes habría de pasar a mejor vida. En diciembre de 1893 se consumó el crimen: en el último capítulo, Mirada retrospectiva, publicado como el resto en la revista The Strand Magazine, Gran Bretaña asistió horrorizada a la muerte de su querido personaje.

Liberado ya del peso de Holmes, Conan Doyle se dedicó entonces a ver mundo. Pasó una larga temporada en Egipto (donde le pilló la guerra entre los británicos y los derviches), viajó a Sudáfrica (donde se dejó la piel en la empresa de levantar un hospital)... Y, entre viaje y viaje, pasó largas temporadas en la localidad de Ipplepen, en el condado de Devon, alojado en casa de su querido y entrañable amigo Bertram Fletcher Robinson.

Es a partir de este punto donde la historia de Conan Doyle se complica... Robinson había sido director del Daily Express, corresponsal de guerra y, aunque lo suyo era el periodismo puro y duro, también escribía ficción. Tenía en alta estima al creador de Sherlock Holmes, a quien con frecuencia invitaba y de cuya conversación gustaba disfrutar con una copa de licor y un puro.

Conan Doyle era, por aquel entonces, un hombre casado. Su esposa se llamaba Louise Hawkins, Touie para los íntimos, y padecía tuberculosis, motivo por el cual él se veía obligado a viajar muchas veces sin la compañía de su señora. Robinson, por su parte, también estaba casado: su mujer respondía al nombre de Gladys y, según las malas lenguas, estaba absolutamente traumatizada por su incapacidad de tener hijos.

Según sostiene Garrick-Steele, Conan Doyle contrató a Robinson para que resucitara a Sherlock Holmes, Robinson escribió El perro de los Baskerville, el libro logró un enorme éxito, a Conan Doyle comenzó a inquietarle la idea de que el mundo entero pudiese llegar a saber que el verdadero autor de la novela era otro... Y, compinchado con Gladys, su amante, envenenó a Robinson.

Los especialistas siempre han encontrado sospechosas similitudes entre una novela escrita por Robinson en 1900, Aventura en Dartmoor, y El perro de los Baskerville, firmada por Conan Doyle un año después. Los defensores a ultranza de sir Arthur admiten incluso que su ídolo se apoyó en su amigo a la hora de escribir el libro, y conceden que Robinson le dio la idea inicial de la trama y le prestó el nombre de su chófer y jardinero, Harry Baskerville, para que diera título a la obra. Pero Garrick-Steele va mucho más allá: asegura que Robinson escribió de principio a fin El perro de los Baskerville y que Conan Doyle estampó su nombre encima.

En la primera edición de la obra se podía leer: "Mi querido Robinson: fue su narración de una leyenda de la parte oeste del país lo que, por primera vez, hizo que la historia de este relato comenzase a surgir en mi cabeza. Por eso, y por toda la ayuda que me ha prestado durante la evolución de la novela, le doy las gracias. A. Conan Doyle". En las posteriores edicones, sin embargo, la dedicatoria en cuestión fue borrada de un plumazo.

¿Por qué? Muy sencillo: "Por orden de Conan Doyle, empeñado en eliminar cualquier pista que pudiera relacionar la novela con su verdadero autor. Fue por eso por lo que asesinó a Robinson: para ocultar la verdad", explica Garrick-Steele.

Pero para poder imaginarse a Conan Doyle como criminal hay que adentrarse en el lado más oscuro de su personalidad. Hay quien dice que era un hombre violento, que tenía a sus hijos sometidos a un auténtico régimen de terror. De hecho, Robinson conoció a Conan Doyle cuando fue a poner freno a una pelea a puñetazo limpio iniciada por el escritor.

Además, no hay que olvidar que sir Arthur había estudiado en su juventud medicina, motivo por el cual sus conocimientos de venenos eran más amplios que los de una persona normal. Y piadoso, lo que se dice piadoso, no parecía que lo fuese: no tuvo reparo alguno en firmar los papeles para ingresar a su padre en una institución mental. El hombre murió en el manicomio, después de pasar años y años intentando demostrar que no estaba loco y dejando un diario absolutamente lúcido.

Pero lo más sospechoso de todo es la forma tan imprevista en que murió Robinson. El hombre tenía 36 años y gozaba, aparentemente, de una salud de hierro. Sin embargo, casi de la noche a la mañana, se vino abajo y falleció. Oficialmente fueron unas fiebres tifoideas las que se lo llevaron al otro barrio, lo cual ya es mala suerte, pues, en esa época, sólo tres de cada 20 casos de tifoideas terminaban en muerte. Pero lo más raro es que, hasta el mismo día en que Robinson falleció, su esposa no llamó a ningún doctor. Y cuando por fin Gladys se decidió a requerir los servicios de uno, aseguró, sin inmutarse, que llevaba 22 días enfermo, pero que no había creído necesario avisar a un médico porque ella misma se encargaba de atenderle. Sin embargo, un par de días después de que Robinson muriera, Gladys iba diciendo por ahí que su marido había fallecido después de comer en Francia pescado en mal estado. Extraño, ¿no? Y otro dato: la desconsolada viuda no asistió al entierro del malogrado marido.

Según Garrick-Steele, las cosas sucedieron de forma muy distinta a como reza la versión oficial. Gladys y Conan Doyle eran amantes. Cuando El perro de los Baskerville vio la luz, automáticamente el público y la crítica se rindieron a sus pies. Y Conan Doyle, un tipo de carácter inestable, comenzó a temblar por el escándalo que se organizaría si algún día la bienpensante Inglaterra llegaba a conocer que el verdadero autor era Bertram Robinson, y que él y la esposa del periodista eran amantes. El escritor entonces se dirigió a Gladys y le convenció de que envenenara a su marido con láudano, un poderoso veneno a base de opio cuyos efectos, como bien sabía el doctor Conan Doyle, podían hacerse pasar por fiebres tifoideas. Ella obedeció.

Y así, el 21 de enero de 1907, seis años después de que se publicase El perro de los Baskerville, ocho años antes de que Arthur Conan Doyle fuese nombrado caballero, Bertram Fletcher Robinson pasó a mejor vida. Pero el incansable Garrick-Steele no se da por vencido y se propone desenterrar el misterio: ya ha pedido permiso a las autoridades para exhumar el cadáver de Robinson y hacerle las pruebas necesarias para determinar si, efectivamente, fue o no envenenado.

Conan Doyle, mientras tanto, debe de estar retorciéndose en su tumba.

Fuente: http://www.elmundo.es/magazine/m63/textos/conan1.html

Tags: Literatura, Sherlock Holmes

Publicado por Nereida4 @ 17:02  | Literatura
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Comentarios
Publicado por Atreyu15
Mi?rcoles, 27 de julio de 2005 | 23:30
Desconozco si el estudio realizado por Garrick-Steele es lo suficientemente riguroso para estas afirmaciones, lo que no se le puede negar es que sale un gui?n muy atractivo para una novela. Boquiabierto se queda uno leyendo algunas noticias, espero que nos mantengas al d?a cuando se conozca el desenlace.

P.D.: ?Clonar?n a Sherlock Holmes para resolver el caso? Jajajaja. :5}
Publicado por seudolus
Jueves, 28 de julio de 2005 | 20:23
La criada dej? el servicio de te sobre la mesa camilla, ingr?vida y seria, Lady Gladis le hizo una se?al con la mano.

-Ret?rese miss Flint, yo lo servir? servir?.

Solo un avezado lector de novela negra habr?a captado la mirada intercambiada entre ella y sir Conan Doyle.
Bertram Fletcher Robinson se tomaba la infusionada hierba al tiempo que sonre?a imbecil y ajeno a todo.
La taza se rompi? al caer, y mientras lady Gladis recog?a los trozos sir Conan sacaba de un peque?o armario un inyectable de coca?na y un viol?n.

-Te vas a enterar Holmes.
-Elemental querido Watson.
Publicado por Nereida4
Jueves, 28 de julio de 2005 | 21:02
Pues no se en que acabar? todo este l?o pero... ?cuantos casos habr?n ocurrido por el estilo!

Mucho me temo, Atreyu, que en este asunto Sherlock Holmes no ser?a imparcial jajaja.:D

Ole, ole, que Seudolus ya ha empezado el gui?n. A ver si nos lo pones entero. ;-)
Publicado por seudolus
Jueves, 28 de julio de 2005 | 21:37
"El secreto de sir Conan Doyle, lady Gladis y mister Fletcher"



PROLOGO

La criada dej? el servicio de te sobre la mesa camilla, ingr?vida y seria, Lady Gladis le hizo una se?al con la mano.
Publicado por seudolus
Jueves, 28 de julio de 2005 | 21:38
CAPITULO PRIMERO Y ?LTIMO

-Ret?rese miss Flint, yo servir? el te.

Solo un avezado lector de novela negra habr?a captado la mirada intercambiada entre ella y sir Conan Doyle.
Bertram Fletcher Robinson se tomaba la infusionada hierba al tiempo que sonre?a imbecil y ajeno a todo.
La taza se rompi? al caer, y mientras lady Gladis recog?a los trozos sir Conan sacaba de un peque?o armario un inyectable de coca?na y un viol?n.
Publicado por seudolus
Jueves, 28 de julio de 2005 | 21:40
EP?LOGO


-Te vas a enterar Holmes.
-Elemental querido Watson.
Publicado por Atreyu15
Viernes, 29 de julio de 2005 | 13:11
?Har?s una segunda parte? Esta, por su narrativa e intriga se me hizo corta.:]
Publicado por Goizeder
Viernes, 29 de julio de 2005 | 20:55
uy Atreyu no pidas, no pidas. A?n recuerdo a un tal "Juan Rodrigo Bermejo me llamo", ped? y a?n ando esperando :8) :]
Publicado por Atreyu15
Viernes, 29 de julio de 2005 | 21:40
Hasta el mismo Rodrigo parece se ha cansado de tanto esperar all? arriba en el palo jajaja.
Seguiremos esperando.Buena memoria Goizeder. :-/
Publicado por seudolus
Viernes, 29 de julio de 2005 | 22:08
Me har? el despistado, as? como que no entr? en esta pagina.
Publicado por Nereida4
Domingo, 31 de julio de 2005 | 17:08
?Ay! Es que soy muy despistada Seudolus, con tan extenso contenido me li? y no pill? la s?per-estructura del gui?n. Gracias por la explicaci?n. :p)

Yo tambi?n espero a que Bermejo se baje del palo y nos deleite con sus correr?as jajaja. :]
Publicado por Invitado
Martes, 20 de mayo de 2008 | 4:02
q voleta cara de pipis yo saolo leo es to por una puta tarea q lokas :5):2]:D