Martes, 26 de julio de 2005
pag. 127 del manuscrito De Factum Est


El cuerpo me anda rumboso, no se si por vivir en un lugar privilegiado o porque hoy trabaje poco y a mi aire. El caso es que cuando la carne est? reposada el alma tambi?n, as? que os har? participes de mi felicidad revel?ndoos el contenido de una hoja de papel muy sobada que amarillea los a?os en mi peque?o cofre de los tesoros.
Encontr? esta receta hace ya casi tres d?cadas, investigando en el desv?n de una antigua casona se?orial de no os voy a decir donde, dicha casa se encontraba desabitada habitualmente, y en el trastero intu?a yo tesoros abandonados a los que el tiempo y el olvido acabar?an destruyendo. As? que por mi cuenta y riesgo decid? hacer una labor de protecci?n y recuperaci?n de la memoria hist?rica, y cual Indiana Jones algo fuera de la ley emprend? la ardua y emocionante tarea de salvar aquella parte de nuestro conocimiento que se perd?a sin beneficiar a nadie.
Entrar en la casa fue f?cil, pues solo a los urbanitas se les ocurre cambiar una s?lida cerradura de llave por una de estas de llav?n, que se abren mas f?cil que las lagartas del bar ?Los Faroles?, que est? a siete kil?metros de aqu? seg?n vas por la carretera de La Coru?a a la derecha, y tiene un letrero de ne?n en verde y rosa que es de una horterada que te cagas. No me par? a mirar, por la casona digo, pues solo hab?a objetos caros y feos, ya sab?is, una de esas hermosas y honorables construcciones de piedra que alguien de afuera se compra por una pasta gansa, y luego destroza a base de dinero y un amigo dise?ador, con una pinta de maripos?n que no te aguantas, y menos idea de la decoraci?n que don Antonio el cura. Lo de siempre, solo objetos de valor econ?mico, nada interesante, por lo que fui directo a mi objetivo, quiero decir al tesoro hist?rico art?stico que hab?a que salvar.
Al levantar la trampilla chirriaron las bisagras y un polvo tenue con olor a muy viejo cay? sobre mi, ?bingo! pens?, estos subieron aqu? el primer d?a, vieron el panorama y decidieron cerrar hasta encontrar quien les tire esta basura al vertedero, tarea habemus. El interior era de esos que los cineastas de ahora llaman g?tico, y que en realidad es un sitio mal iluminado por la luz de la luna que intenta traspasar una claraboya que hace milenios solo limpia la lluvia y el viento, un lugar lleno de telara?as polvorientas habitadas por los cad?veres de las moscas que su hacedora no se zamp?, pues esta tambi?n cuelga seca de su trampa en el tiempo, todo esto aderezado de un olor espeso e insano, y las pilas de la puta linterna agot?ndose a la velocidad de la luz, todo un cuadro vamos, un suelo de anchas y antiguas tablas de casta?o, en el que mis gastados playeros dibujan gr?vidas huellas de Neil Amstrong, mientras avanzo entre un bazar momificado de gris en el que cientos de objetos se amontonan con el desorden de los trastos viejos, camino lento y sin detenerme entre bastones de madera noble con empu?aduras de hueso y plata, una panoplia cansada reposa varios sables que tal vez participaron en una de esas cargas de caballer?a que tan heroicas y vistosas quedan a posteriori, dos arcones de madera tallados, otro de los llamados de indianos sobre el que posa una montura, un sill?n de barbero cubierto de trastos y que no distingo bien, pero intuyo fabricado en Eibar all? por los a?os veinte, percheros donde ya se colg? todo lo colgable, un irrigador colgado de un clavo, varios cencerros de bronce, loza cuarteada y cientos de cosas que solo miro de pasada, mientras me dirijo hacia una estanter?a arrinconada en la que presiento la joya de la corona.
Paso una mano enguantada por el lomo de los libros, con mimo, descubriendo t?tulos y autores bajo ese manto gris y enfermo del olvido, las palabras de otros tiempos revel?ndoseme a la luz de una luna g?tica, las pilas de la linterna ya se jodieron a la altura del sill?n de barbero .Uno de ellos me llama la atenci?n y le cojo cuidando no da?arle, ya sab?is, primero limpiarle un poco, comprobar que la humedad no le dej? adherido a sus compa?eros de armas, moverle con cuidado no sea que se me vuelva puro confeti y todo eso, pero el libro est? bien, maltratado pero bien, encuadernado en tafilete, las pastas est?n tan deterioradas que no se distingue titulo ni autor, busco la primera pagina y en ese momento me doy cuenta de que mi coraz?n anda un poco cargado de adrenalina, respira hondo chaval me digo. El libro esta escrito en lat?n, a mitad de el me detengo atra?do por el dibujo de un alambique, igualito a los que utilizamos por aqu? para destilar el orujo, hago una traducci?n r?pida de la receta, mientras que con cara de imb?cil y la boca abierta tomo conciencia de lo que estaba leyendo. Alguien hacia mil a?os hab?a descubierto el elixir de la eterna juventud, y yo lo reencontraba traduciendo la formula al tiempo que recitaba el terra t?rrae de la primera, pensando que si mi profesora no hubiese tenido un culo tan soberbio me habr?a aprendido mejor las declinaciones, eso si, cuando cierro los ojos aun puedo visualizar aquel trasero que tantos suspensos nos dio.
Mantuve la formula en secreto durante estas d?cadas, aprovech?ndome de sus virtudes y dudando entre comercializarla y/o comercializarla. Finalmente termin? en ese cofre de los tesoros que solo se abre de tiempo en tiempo, hoy al leer en el papel la formula memorizada hace tiempo pienso que es el momento de proporcionaros aquello que los avances m?dicos no os van a dar.




"DE FACTUM EST"

Formulas magistrales del medico andalus? Yunus ibn al-A?war, recogidas en este libro en la ciudad de Toledo en el a?o de 1074, con licencia del gobernador Ab? Amir ibn Abbad al Mutamid.


"Aqua Vitae"

"Se pone en un alambique libra y media de flores de romero frescas media flor de poleo o media de almoradux media flor de lavanda y se echa por encima tres pintas de aguardiente bueno este alambique se coloca dentro de un mont?n de esti?rcol de caballo bien caliente durante veinticuatro horas y despu?s se saca y se pone al ba?o mar?a para destilarlo del licor resultante se tomaran tres copas a la semana por la ma?ana y en ayunas con el que se recuperara la fuerza se despeja la inteligencia y la persona que lo usa parece siempre mas joven".


Si os exced?is en las dosis no ocurre nada, las sobrecargas de esta medicina no tienen efectos secundarios graves, excepto en los varones casados.
Que lo disfruteis.
Publicado por seudolus @ 14:55  | La Marmita de Seudolus
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Comentarios
Publicado por Atreyu15
Martes, 26 de julio de 2005 | 18:34
Me tuvo atrapado la lectura de esta f?rmula. Sigiloso y de puntillas me hiciste subir al desv?n y sentir el pasado que siempre se esconde en ellos. He disfrutado con la historia narrada para la presentaci?n del escrito Andalus?, que entiendo es real, y con el tono que le has dado.
En cuanto a la f?rmula, veo dif?cil prepararla en casa por lo que seguir? disfrutando de mis coca-colas, jajajaja.:]

PD lo de los casados? puedes aclararlo?:p)
Publicado por Goizeder
Martes, 26 de julio de 2005 | 22:43
Muy bueno :]

Y la receta tambi?n, pena que no tenga aguardiente a mano.
Publicado por Atreyu15
Martes, 26 de julio de 2005 | 22:49
Pero Goizeder... ?tienes todo lo dem?s? jajajaja, es que lo del estiercol jajajaja :]
Publicado por Goizeder
Martes, 26 de julio de 2005 | 23:05
Bueno...por aqu? cerca hay coches de esos de caballos donde se pasean los guiris que van dejando rastros quiz?s a la espera de rejuvenecer y despejar inteligencias jajajajaj
Publicado por Nereida4
Mi?rcoles, 27 de julio de 2005 | 1:09
Graciosa receta Seudolus, pero para mi gusto es m?s celebre la presentaci?n que haces. Me hiciste revivir cuando de ni?a rebuscaba en la panera que ten?an mis abuelos en el pueblo, siempre encontraba lo que para m? eran peque?os-grandes tesoros. :-/

Jo Goizeder, con las ganas que tengo yo de dar un paseito en uno de esos coches de caballos, pero no para rejuvenecer ni nada de eso, lo m?o ya no tiene remedio jajaja. :]