Lunes, 25 de julio de 2005
Tengo varios relatos en marcha, aunque ahora estoy con uno al que trato de darle un car?cter ?pico. Con el fin de animaros a poner los vuestros y para romper el hielo pongo este, escrito hace tiempo, que en su momento pas? desapercibido.


El hombre elefante


Ayer cumpl? 81 a?os de vida en el exterior, aclarar? este dato, digo en el exterior porque no cuento los nueve meses y tres d?as que pas? en el vientre que me engendr?. Si me pudiesen ver se encontrar?an con un tipo enjuto, no muy alto y con una mirada que todav?a explora a su alrededor en busca de algo nuevo.
Estoy en un gran sal?n, sentado en una butaca desvencijada. Mi piel parece fundirse con la del viejo butac?n de cuero, cuarteado como el cauce de un r?o extinguido. La habitaci?n es amplia, su planta es un cuadril?tero perfecto, quiz?s, en el momento de su dise?o vagaban por la mente de un arquitecto so?ador im?genes de un luchador, asentado en el centro de un ring, disputando d?a a d?a continuos asaltos contra la propia vida. En una de las paredes tres grandes ventanales parecen nacer del mismo suelo y como plantas trepadoras alcanzan un techo desconchado. Dos de ellas, izquierda y derecha, cegadas por pesados cortinones. La tercera, aunque la cortina permanece recogida, tiene una persiana a medio bajar, o ?deber?a decir a medio subir?, o ?es simplemente una cuesti?n del ?nimo? Puede que no sea m?s que pura l?rica y se trate de un enorme p?rpado que se debate so?oliento, como mi raz?n, entre luz y oscuridad. A mi derecha una chimenea que se conserva sin albergar calor, se fue enfriando paso a paso al igual que mi cuerpo. Antiguas manchas decoloran lo que en su tiempo fueron ladrillos de tonalidades vivas; residuos caprichosos que tiznaron de la misma forma el pelo de mi cuerpo. Frente a m? una enorme biblioteca, crecimos juntos como grandes camaradas. Apenas era una peque?a estanter?a abarrotada de libros que con el paso del tiempo fue cubriendo una de las paredes del sal?n. En sus repisas, acartonadas tapas que atesoran p?ginas amarillentas repletas de vidas y muertes, inventos y fiascos, inicios ?picos y finales estrepitosos; idas, venidas, y estancias m?s o menos felices. Voces siempre dispuestas a relatarnos estampas de nuestra existencia. El sol se filtra a trav?s de la persiana, dibuja en el aire un pentagrama dorado en el que volutas de polvo flotan entre l?nea y l?nea escribiendo acordes silenciosos.
Me siento oprimido en la habitaci?n. No es la aparente falta de actividad, como a primera vista pudiera apreciarse, lo que realmente me angustia. Es la sensaci?n de sentirme interrogado por una voz resuelta a conquistar los rec?nditos laberintos de mi cerebro, cargada de indeseadas preguntas en espera del momento adecuado. Busca espinosas respuestas que s?lo se transforman en palabras cuando nos sentimos naufragar, cuando comprendemos que nuestra parte inmortal se desprende de nosotros, cuando vislumbramos, ya tarde, lo que somos. Es el momento, s?, debo ponerme en pie y dejar atr?s esta habitaci?n, esta casa; una estela cargada de sensaciones. No suenan trompetas que puedan anunciar un evento, ni siquiera sonidos tenebrosos que desgarran los t?mpanos, tampoco una figura harapienta acecha mis pasos. ?Por qu? iba a ser diferente del resto de las cosas? ?Acaso no se escucha la mar antes de tenerla ante los ojos? ?No puede olerse la humedad de la tormenta previamente a que esta descargue sobre nosotros? ?Es necesario ver lo que pisan nuestros pies descalzos para saber que caminamos entre arena? Es mi hora, sin m?s; porque hubo un d?a en que arrib? por estos parajes y ahora es el instante de marcar otro rumbo en m? vagar.
Deserto de la casa sin mirar hacia atr?s ?Por qu? iba a hacerlo? Nada dejo. ?Acaso no es el cuerpo como un ba?l enorme donde vamos guardando celosamente nuestro equipaje? Alegr?as, l?grimas, triunfos, fracasos, aromas, colores, sabores; un inmenso atrezo que en demasiadas ocasiones portamos de manera desordenada, ?cu?nto tiempo perdido rebuscando sensaciones que ni siquiera recordamos haber guardado! Atravieso las calles entre el bullicio de la gente y un tr?fico incesante. Camino despacio hasta alcanzar las afueras de la ciudad, seguro de ir al lugar adecuado.
Me encuentro en lo alto de un verde cerro cortado bruscamente por los azotes de olas espumosas. El aire sopla con fuerza, casi podr?a decir que con rabia, como si tratase de avivar un rescoldo escondido en mi interior. Sentado en un banco espero. El sol luce el fuego eterno, el viento ondea la ropa, la tierra sostiene los cuerpos con firmeza y la mar amansa los deseos; el c?rculo se complet?. El coraz?n ces? de latir y el cuerpo permanece inerte, no hay sentidos, tan s?lo queda mi esencia. Puede incluso que alguna persona se est? acercando y trate de averiguar si me hallo en el sue?o de los vivos o en el de los muertos. La vida, en tantas ocasiones cruel, ha sido ben?vola en mi final. Gracias: por no mostrarme falsos t?neles de luz que no conducen a sitio alguno; por no hacerme ver, a velocidades desmesuradas, irrisorios fotogramas en donde todo lo realizado por uno se transforma en una burda pel?cula c?mica; por tu gui?o de respeto. Apenas me quedan unos minutos. El oxigeno del cerebro se agotar? y con ?l, como si de vapor se tratase, se ir? mi conciencia. Vida, conozco tu secreto. Siempre citada como sabia pero no por ello exenta de error. Abandonas mi cuerpo para comenzar en otro tratando de enmendar tu continuo desacierto. Alg?n d?a obrar?s el milagro, los seres nacer?n con el conocimiento y experiencia de sus antepasados, entonces, ser? el momento de la eternidad y tuyo ser? el derecho a que ellos te llamen Dios.
Ahora, para m?, todo termin?.
Publicado por Atreyu15 @ 17:37  | Relatos del blog
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Comentarios
Publicado por Nereida4
Lunes, 25 de julio de 2005 | 18:34
Relato de buena prosa y realmente sobrecogedor en su contenido: el hombre que cree haber hecho ya su papel entre los vivos y, al igual que hacen los elefantes, se retira a esperar su final. :y)
Me ha gustado la descripci?n paralela que haces: el transcurrir de la vida del protagonista junto al desgaste de su entorno. Incita a reflexionar sobre muchas cosas.

Espero m?s relatos. ;-)
Publicado por seudolus
Lunes, 25 de julio de 2005 | 18:53
Recuerdo el relato y vuelvo a leerle. Me gustan las im?genes hombre-butaca, habitaci?n-vida-transcurrida, la toma de conciencia del final y su tranquila asimilaci?n, la muerte serena sin la falsa esperanza de esa otra vida que nunca existi?.
Publicado por Goizeder
Lunes, 25 de julio de 2005 | 22:55
Bonito relato, s?. Como siempre, haces un acertado uso de la met?fora, vamos, que me gustan esos paralelismos que siempre sueles hacer, aunque como casi siempre, creo que te excedes un poco, reiteras ciertas cosas, a veces tengo la impresi?n de que no sabes con cual quedarte y las incluyes todas, me refiero a con cual descripci?n y/o met?fora. Y esto hace que, por decirlo de alguna forma, ese "espacio" no lo aproveches en contar m?s, dar m?s informaci?n, sobre el personaje, la historia..., aunque no sea de manera expl?cita. Claro que esto es m?s un deseo m?o como lectora que otra cosa, pero bueno...
Publicado por Goizeder
Lunes, 25 de julio de 2005 | 22:57
Con respecto a esa especie de comparaci?n con la forma que tienen de morir los elefantes, bueno, al principio he pensado: No, un elefante no pensar?a tanto, y no creo que piense conocer el secreto de la vida por el simple hecho, por el hecho natural, de haberle llegado la muerte, pero bueno, luego he pensado que al fin y al cabo no est?s describiendo a un elefante sino a un hombre, por tanto el paralelismo lo entiendo en solo parte, es decir, en la serenidad, en sentir el final y en elegir otro espacio donde esperar la muerte ajeno a todo aquello que ha tenido que ver con su vida. S? claro, por eso se llama El hombre elefante, de lo contrario se hubiera llamado El elefante jajajaj
Pero vaya, que me ha gustado, aunque?creo que sigues escribiendo poemas travestidos :]
Publicado por Atreyu15
Martes, 26 de julio de 2005 | 13:10
Se agradece que a uno le comenten un relato y m?s en este caso en el que la cr?tica es tan ben?vola. Cuando uno escribe unas l?neas siempre le queda la duda de si lo reflejado en ellas llega al lector, por lo que viene bien escuchar diferentes opiniones. Me hizo especial gracia lo de relatos travestidos jajajaja. Un saludo. :-)
Publicado por Goizeder
Martes, 26 de julio de 2005 | 22:50
?Ben?volas? cachis... :3]
Publicado por CarlosPL
Domingo, 24 de diciembre de 2006 | 20:44
:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]:7]
Publicado por Invitado
Domingo, 18 de marzo de 2007 | 0:55
es una hitoria triste:2]